martes, 27 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DISCOS PERUANOS 2016. PARTE FINAL (10-1).

Llegamos al final y antes de conocer los mejores discos de este año, queremos reconocer la labor de los sellos discográficos durante el 2016. Buh Records sacando a luz su colección de archivos sonoros inéditos así como mantener su apuesta por las propuestas experimentales. Dorog Records y su esfuerzo por poner en nuestras manos actos interesantísimos. A tutiplén Records por seguir ofreciendo no solo las placas de las mejores bandas del medio sino también por seguir manteniendo su calidad en la presentación de las mismas. Chip Musik por continuar en la lid con lo mejor de la electrónica “underground”. La novel Muki Records, audaz y atrevido combo dirigido por Luis Espinoza, presentando impecables producciones. Faro Discos, Anti-Rudo, Necio, Tóxico, CAL y todos los sellos independientes, que muchas veces a perdida pero demostrando una pasión a prueba lucro siguen poniendo el hombro y todo lo que pueden para sacar a nuestra escena adelante. Heroico lo que hacen. 
Ha sido un año feliz para los proyectos experimentales y electrónicos, verás que en esta última relación se concentran muchos de ellos, y eso habla muy bien del empeño de nuestros músicos por crecer y ampliar su potencial, sean jovenzuelos o veteranos en la brega del ruido. Por último festejar el considerable número de álbumes y EPs debut cuyos resultados han sido más que auspiciosos, aspecto que nos entusiasma en demasía y nos hace acrecentar la fe y esperanza en nuestra escena local. Ahora sí los diez primeros... 

10.  
REMANENTES
PARURO
Discos Invisibles
Han pasado once años desde la última incursión a la tierra de Danny Caballero, Paruro. Desde las lejanos épocas de Hipnoascención y Crisálida Sónica, la mira del músico siempre estuvo en la experimentación, tras diversos proyectos, lanzó su proyecto solista en el 2003 con el disco Intervención a La Unidad de Sonido, luego vendrían Sumergidos (2004) y Ópera del Ruido (2005).
Bajo el alias de Paruro, Caballero se convierte en un orfebre del sonido, diseñando ambientes, parajes y paisajes, abstraídos mayormente de nuestro entorno urbano (y también espacial), rescatando sus ruidos para transformarlos en música, si bien abstracta y compleja pero que fulmina el alma, pues quien la escucha siente pertenencia. Donde la espacial “Nubes” resulta magnética. La astral “Sobre tu Propia Brisa”, con sus atmósferas galácticas nos causan sensaciones oníricas. La desértica “Remanentes”, parece justamente la recolección de restos sonoros que han quedado por ahí regados en la ciudad, dejándose sentir unas tortuosas bocinas de autos que enfermamente se repiten.
“Secuencias Infinitas” nos evocan a los infinitos paisajes cósmicos de “2001 Odisea del Espacio”, una pieza tan intrigante como misteriosa, pero adictiva a la vez.  Las indescriptibles sonoridades de “La Pantalla del Ruido”, nos llevan hacia parajes inhóspitos que solamente nuestro subconsciente podrá conceptuar.
Tras una primera parte narcótica, somnífera y enajenada, irrumpe la electrónica con “Tahua Loop”, majestuosa pieza, con esos hipnóticos arreglos que parecen que vienen y van, a través de eones. Luego, “Oroya”, una de mis pistas favoritas, su inicio con un contaminante ruido se ve reducido por una amenazante percusión, para al juntarse crear una ambiente confuso, orate, por donde se sucederán una serie de sonidos extraños, enfermos y desquiciados (e interferencias), además de un ritmo marcial, ¿la máquina sobre el hombre?, quizás esa sonoridad, por ratos industrial, halle eco en su título. Una “pastrulada” redonda.
Sobre el cierre se asoman las dos piezas más extensas del álbum, la etérea “Oscura”, que tras 10 laxantes minutos, sobreviene una marea de distorsiones,  y “Cinema” donde Caballero ensaya con modulaciones y frecuencias para entregarnos a estancias tétricas. Saliéndose del curso, “Sobre Tus Vuelos” nos ofrece coqueto IDM como punto final.
Paruro ha concebido un tremendo disco, que suma en su currículo como artesano del sonido de vanguardia.     



9.    
AUTODIDACTE
LA VIE
Dorog Records
Lo que crea Diego Romero tras el nombre de La Vie, es sin duda de rangos superlativos. Es uno de los secretos mejor guardado que tiene Arequipa.
The Days in The Capital (2012) marcó el inicio de su carrera, mezclando folk con post-rock e incluyendo sintetizadores en sus composiciones. Luego lanzaría el EP Do It Now (2013), ensayando con nuevas texturas y ritmos, explotando aún más el sintetizador logrando algo más exótico y cósmico. Ese mismo año lanzaría el instrumental Be Like The River, compuesto para el documental de un amigo suyo, mientras que en Conexión (2014), su anterior álbum, la propuesta del artista alcanza su consolidación y se torna algo más versátil e introspectivo a la vez, incluyendo otros estilos inéditos, como el progresivo, y mandándose con prolongadas piezas.
La música de Autodidacte es muy paisajista, pintándonos ambientes bucólicos, agrestes y galácticos, a pesar de dejar atrás sus sintetizadores y demás parafernalia electrónica, tan solo enlazando sugestivo folk con una instrumentación minimalista; se trata de una bella obra que al prestarle atención, no nos queda otra que contemplar parajes naturales a través de la misma, y apreciar sus influencias de la etapa psicodélica de los Beatles, bajo la guía de Ravi Shankar Ratnam, maestro no solo de exploraciones sonoras sino también de otras “hierbas”.
El introspectivo folk de “432 ó 440” nos da la bienvenida a este mágico álbum, pintando escenas pastorales, para luego una guitarra espacial nos lleve por senderos siderales, convirtiéndose en una excelente preludio. En “Zeth” las guitarras eléctricas y acústicas van hilvanando sonoridades atmosféricas que posteriormente frenan su ascenso para crear ambientaciones menos sofisticadas, pero sumamente cálidas. La lóbrega “OM”, ejecuta una marcha in crescendo de guitarra y percusión de rasgos intrigantes al más puro estilo de Swans, de aquellas que nos mantienen en tensión y parecieran explotar en cualquier instante, manteniéndonos en alerta hasta su final. 
La exótica “Ladrones de energía mental”, gracias a su percusión hindú que sirve como soporte para que se desplacen sonoridades vocales y de cuerda, cuasi mantra, nos trae el lado más ecléctico de la placa. Sin duda la pieza más experimental y lograda.  En “Panteísmo”, ligeros punteos y arreglos de guitarras electro y acústicas, nuevamente edifican una pieza de niveles estratosféricos. Mientras que la psicodélica “Hoy será ayer y mañana será hoy”, de arreglos de percusión cavernosos y guitarras orientales, resulta muy atrayente.
Un canto onomatopéyico acompañado por xilofón, suaves líneas de teclado y guitarra conciben la sugestiva “Introducción”. Una agradable “intro” de guitarra acústica y saturada armónica nos atrapan en “Deja a tu mente descansar”, donde otra vez Romero emplea su voz como un recurso más de instrumentación, pero luego éste mutará hacia una interpretación convencional, convirtiéndose en el único tema con letra, impulsando el canto como un medio catártico, más adelante unas retorcidas líneas de guitarra le otorgarán dotes delirantes a la pieza. La apacible pero alucinógena “Sosiego” nos otorga minutos para entrar en trance. Finalmente ¿es música para levitar, meditar o simplemente para viajar a nuestro subconsciente o hacia alguno de esos mundos que tenemos escondido en la memoria? Es la pregunta que me inspira la deliciosa “Paul Ligeti”, cuyas delirantes capas sonoras, de ciertos tintes “noise” resultan cautivadoras.
Autodidacte  es un álbum alucinante, por momentos surrealista, pero oportuno para despegar por unos momentos los pies de esta tierra y encontrarnos con nosotros mismos. Sencillamente genial.


8.    
UNA VIDA FELIZ
VOZ PROPIA
Quizás no estemos ante uno de los mejores discos de la banda, pero sí uno de los más emotivos, donde prima el corazón, la esperanza, la admiración por el ídolo fenecido, por la partida del compinche y la pasión por la nostalgia. Ya desde la época de Los Días y Las sombras (1997), la banda nos demostró que no era necesario seguir apelando a las atmósferas oscuras y densas de sus primeros discos para seguir encantando a sus seguidores.
Las melodías limpias, luminosas y aún colindantes con el pop, no es algo ajeno en la discografía de la banda, así que no debe resultar raro encontrar dichas sonoridades en esta placa, además de mostrar un sonido directo sin adornos, que sirven para contar historias personales “que vale[n] la pena ser escuchada[s]”. Pero algo que sí conserva intacto voz Propia, es ese singular espíritu de desencanto y angustia, que en gran parte recae en el sello inconfundible de su vocalista y fundador Miguel Ángel Vidal.
El disco rompe fuegos con el tributo a la partida del ídolo, David Bowie, “Starman”, con sus sencillos pero efectivos riffs de guitarras, siendo llamativos sus arreglos de teclados, y esa lenta secuencia de percusión final emulando a la de “Five Years”, marcando un gran inicio. Prosigue la melódica “Una Vida Feliz”, de limpias y cristalinas sonoridades, con una letra por demás reflexiva. Las atmosféricas distorsiones y reverberaciones iniciales de “Dragones”, que juntándose con la lúgubre voz de Miguel Ángel, nos capturan de inmediato en otra efectiva pieza pop-rock.
Los ya reconocibles guitarrazos de Escalante (que nos capturaron desde El Manifiesto,2006) combinándose con el cavernoso bajo de Kurt Rothschild, y ciertos ambientes Interpol (en su mejor época), nos entrega al pegajoso coro de “China”, lo más cercano al sombrío post-punk del pasado. La apacible “Dulce Miel”, transita fresca y reconfortante poniendo nuestro estado en sosiego. Las nostálgicas líneas de guitarra, finas cuerdas acústicas y ese conmovedor teclado, establecen el ambiente ideal para que Miguel Ángel interprete su composición para su hermano del alma, el “Boui”, pieza muy sentida, que realmente emociona y puede arrancar una lágrima al fiel vozpropiano.
“No Me Ato” con sus iniciales arreglos de teclado muy parecidos al tema “A la Izquierda” (del disco Hamlet,2003), abren paso para que surjan nuevamente guitarras y teclados espaciales, en medio del amargo canto de Vida y el bajo nos conduce hacia parajes tensos que luego explotarán en una muralla de ruidosas guitarras. Nuevamente Rothschild (quien ya tocó en la banda en la época del Manifiesto) y su instrumento conducen una sombría pieza en “Desaparecer”, matizada por teclados y saturados punteos de guitarra. Las claustrofóbicas distorsiones de “Dentro de un País”, crean una ambientación infernal para esta cadente pista.
Un intrigante teclado ambienta sensaciones lúgubres para que transite sin problemas la esperanzadora letra de “Un Nuevo Hogar”, mientras que unas delicadas guitarras y teclados cuasi reloj, marcan las notas de la lenta “Esperando”. “Ahora Que Soy libre”, composición de Boui, de sonoridad minimalista y delicada, prepara un feliz encuentro con la voz de Miguel Ángel y después emprender el lema “voy más allá que los demás”. 
Buen regreso discográfico de nuestros ídolos, que concluyen de mejor manera los bocetos ya expuestos en The Game is Over  (2011), y nos abriga la esperanza de tener Voz Propia para rato. 



7.
COLORES PAGANOS
TOURISTA
Anti-rudo/Rayo Entertainment.
Otro auspicioso debut pop, qué generoso ha sido este año con nosotros, en esta oportunidad con el bien logrado disco del trío conformado por Rui Pereira (voz y guitarra), Genko (Guitarra, bajo, sintetizadores y coros) y Sandro Labenita (batería).
Los saturados riffs de “Un Ratón”, dando paso a punteos y acordes con harto delay que se entrelazan entre sí, crean una efectiva introducción para lo que vendrá. “Brasil” con sus ritmos latinos y festivos, desencadenan una frenética marcha, que encuentran respaldo en una sólida amalgama de sonoridades electrónicas, concibiendo de los momentos más delirantes del disco. Secuencias más reposadas confluyendo con guitarras electroacústicas nos envuelven en la flotante “Select y Start”, donde unas hipnóticas murallas de distorsión de rasgos andinos, elevan nuestros sentidos por los aires. Otra genialidad del plástico, alcanzando su momento cumbre.   
Coquetos ensayos electrónicos se experimentan en la reposada “Cortar Fresas”, sirviendo como interludio para los juguetones teclados de “Tormenta Solar”, rozando su sonoridad con el afro, fluyendo posteriormente elementos noise, pegajosos arpegios y líneas melódicas.  
La introspectiva partida de “Gato Por Liebre” va en ascenso, sumándose en su trayectoria guitarras siderales y electrónica espacial. Luego, el sonido de una juguetona percusión de casiotone, de esos que se popularizaron hace 30 años, da paso a guitarras atmosféricas, sintetizadores y otras instrumentaciones en “Campo”. Las nostálgicas líneas de guitarras fusionándose con percusiones y distorsiones emprenden una marcha futurista y embelesadora en “Los Expulsados”.
Las hipnóticas cuerdas de “Explotar Contigo”, nos hechizan con sus ritmos  festivos de onírica cumbia tropical y sonidos sintéticos incitándonos al contorno de caderas y la perdida de los sentidos en un ambiente psicodélico. La acústica “Malabrigo” se revolotea con violines, teclados, arreglos espaciales y de cuerdas.  Mientras que en el dancístico bajo de “El Sistema”, en clave funk, se pretende ensayar sin mucho éxito una pieza new wave, que no llega a despegar.
El etéreo folk de “Caminito”, llega a niveles que rozan entre lo íntimo y lo espectral, poblando el ambiente de nostalgia. Como “bonus track”, el electrónico preludio de “Anestesia Para Gatos”, con ciertas evocaciones “Photographic” de Depeche Mode, nos entusiasma, pero el tema se ve deslucido con una repetiva fórmula carente de sorpresa, quizás lo más bajo del disco. 
Colores Pagano derrocha un cuidadoso trabajo de producción, aspecto que seguro recae en la mano de sus productores, el chileno Cristián Heyne (Javiera Mena, La Ley, ¡Kudai!) y el colombiano Javier Rodríguez, y llega ese horizonte sonoro emprendido por sus músicos hace cuatro años con  el EP Déficit de Atención, logrando el perfecto equilibrio entre pop, electrónica, sintetizadores, percusiones, sonidos tropicales y ritmos latinoamericanos.   



6.
SONATA TROPICAL DEL ÁRTICO
MUNDAKA
Faro Discos/Anti-Rudo Records
Conmovedora madurez la exhibida en este álbum debut por los Mundaka, por su versatilidad musical, definida por los mismos como “dream surf”, y que desde el saque la ensoñadora y playera “Endless Sumner” se encarga de confirmar, por donde se desplazan sonoridades reggae, pop, ska, etéreas, new wave, aún hasta jazzísticas, que hablan bien de la libertad creativa y derroche de talento de sus integrantes: Rodrigo Vera Tudela (voz y guitarra), Lucas Stiglich (Bajo), Mateo Majluf (Guitarra) y Richard Ángeles (Batería).
Las delicadas cuerdas de “Estratósfera” matizadas con grabaciones de interferencias, sirve de correcto eslabón, para conectarnos con los hipnóticos arpegios de la fabulosa “Antena” (una combinación Real State + Alcest), dejándose sentir cierta atmósfera de volátil shoegaze, que luego sus baquetazos y estridente final hacen aún más delirante su estancia, mientras que la embelesadora “Far Away” nos endulzará los sentidos. En “Morrissey” recrean una correcta instrumentación Smiths, qué más se podía esperar con ese título, por esa senda prosigue “Atrapado Entre La Gente”, posteriormente más relajada y nostálgica “Otro Mundo”.
Los resonantes riffs iniciales de “Sex Wax”, combinándose con sus redobles etéreos para luego mutar hacia ambientes ska, merced a la inclusión de saxofón, crean una endiosada combinación de estilos, de rasgos psicodélicos, que luego sucumbirán ante las aceleradas cuerdas y percusiones de la veloz “Severnaya”, que se enlazarán con la breve pieza instrumental que da nombre al disco. “Insomnio” nos manda de regreso a la playa y a la evocación de ambientaciones sesenteras para cerrar el álbum.
El título de este gran trabajo, describe perfectamente lo que se experimenta durante su audición, música veraniega de rasgos gélidos ¿paradójico, no? Dale una atenta escucha a esta sonata y verás que por ahí va el asunto.            


5.
EL HOMBRE MISTERIOSO
EL HOMBRE MISTERIOSO
A Tutiplén Records
Hace más de una década esta banda me dejó cautivado mientras observaba con atención su presentación en vivo en el Jammin, llamándome mi atención su sonoridad latino-psicodélica emanada de su gigantesco juego de percusión y el que su baterista sea a la vez su cantante, Pez raro (2004) me pareció un álbum brillante, por sobre todo exhibir sonidos inéditos para nuestro medio. Hoy la banda cuenta con cuatro producciones y para su epónimo trabajo recurren a una feliz exploración sonora con musicalización de poemas, guiños rockeros,  ambientes trip-hop, como clara muestra de una madurez bien lograda.
Este disco experimental se inicia con “Bleed Me, Baby”, donde la banda sonoriza un poema de Washington Delgado y Santiago Pillado lo recita de manera susurrante, sobre unos arreglos vertiginosos de percusión que sobre el final se terminan estrellando con sendos guitarrazos, resaltar además los misteriosos arreglos de teclados que le dan cierta atmósfera sombría al tema. Sigue “Control”, corte de melódico rock, que contrasta con la psicodélica, “Asesino en el Colegio”, arrancando con sus excitantes arpegios de cuerdas, y ese enlace entre catastróficos suicidios y la cultura suicida dentro del rock’n’roll, por ratos construyendo densos ambientes, para luego sucumbir ante las distorsiones y ráfagas de corrosivas guitarras, convirtiéndose sin duda en una perfecta oda al caos.
La percusión étnica de “Migrante”, por un instante nos aleja de la maldita urbe, para alucinar y entregarnos a sus místicas sonoridades, encumbradas por el canto en shipibo de Rawa Muñoz Agustín, logrando sensaciones catárticas.  Luego “Sabia Virtud”, pieza creada para una muestra del artista mexicano Abraham Cruzvillegas (quien compuso la letra) a pesar de sus crudos pero melódicos  feedbacks y distorsiones, derrocha añoranza por nuestra cultura.   
Fotografía: Rubén Ramos
Sigue el misterioso “cover”  del tema “Épocas Futuras” de Delirios Krónicos, pieza con la que tuve una experiencia particular justo llegando en el bus de Arequipa a Lima para ver a New Order, y cuando estuve pasando por los distritos que rodean el ingreso a la ciudad, comienza a sonar la versión, su atmósfera siniestra y desgarradora en conjunto con su canto angustiante y desesperanzador, combinaba perfectamente con lo que veían mis ojos, además de la sugestiva lirica “Ciudad oscura, perdida, surcando el laberinto/ Calles diminutas, ciudad del futuro…”, esa mezcla de urbanismo y marginalidad, caos y progreso. Nunca me caló tan fuerte “épocas futuras son las de ahora, ingenuos…”. Las sonoridades psicodélicas y latinas que reinventan los músicos para este tema es sencillamente genial.
Como broche de oro, destaca la creativa “Viaje”, una realista y dura narración que menciona los vaivenes experimentados por un personaje a lo largo de su estadía mortal por su ciudad y su excursión por diversos lados del orbe, muchas veces intentando inútilmente encontrar respuestas a preguntas profundas y hallando solo una frustrante resignación, teniendo como fondo musical una especie de aletargada improvisación, sorprendiendo un bohemio y retorcido saxofón como fin de la extensa pieza. La yapa, la pone la etérea “Wantanes del Adiós”, un bolero que contó con la participación de Katia De La Cruz.
La bandaza formada por Chini Polar (guitarras), Alonso del Carpio (teclados), Gustavo Ugarteche (guitarras), Alejandro Wangeman (guitarras), Richard Gutiérrez (bajo), Fernando Salomón (percusión) y Santiago Pillado (batería, voz), como lo han declarado logran con su álbum, que el poder de su sonido y su música genere emociones profundas que sanan el alma [expurgando nuestros demonios].  



4.
II
EL AIRE
A Tutiplén Records
Para quienes somos seguidores de El Aire, la salida de II ha significado el fin de una prolongada espera de 19 años desde que sabíamos de su proceso de gestación y anhelábamos algún día ver cristalizado su lanzamiento. Los primeros ensayos fueron registrados en un casete mediante una radiograbadora para que José Javier Castro (el cerebro de la banda) que por ese entonces trabajaba fuera de Lima, la pueda usar como “pista” y guía cada vez que se reuniría con Manolo Barrios, César Zamalloa, y Eduardo “el chuto” Andrade (quien reemplazó a Constantino Alvarez en la batería) para trabajar el material. Recuerdo que en los tiempos de Caleta, Julián Rodríguez nos mencionaba con gran entusiasmo la existencia de esta grabación y su contenido. Por diversas razones en 1998 los ensayos se detuvieron y con ello el proyecto.
En el 2002, Caleta edita en Cd la maqueta de los ensayos, junto a otros temas compuestos por JJ en 1991 para una obra teatral (Lorenzaccio), a pesar de su caótico y precario sonido, además de su pésima fidelidad, la grabación nos daba una idea de lo que sería II. Ya en 1997 JJ había presentado algunos temas en vivo, como la cálida “Luz de ti” y la sideral “Agujero Blanco”, y años más adelante con sus distintas formaciones lo haría con la brutal “¡Muero! (Grito un dios enfermo)”, “A Patria o Muerte”, entre otras, es más “Decirle Hola, capitán Bryce” fue incluida en el épico disco triple y grabada por la formación original, y el año pasado la banda tocó el disco completo en Arequipa.      
La posibilidad de lanzar II en las condiciones que se merecían las canciones siempre estuvo latente, es así que la formación vigente asume el reto de capturar la esencia, el concepto y el “espíritu” de la idea primigenia para grabarla en su integridad. Bajo un impecable empaque, como la gente de A Tutiplén nos tiene acostumbrados, el disco arranca con los ascendentes teclados y guitarras de “Agujero Blanco”, lográndonos hipnotizar de inmediato, pues resulta imposible no ser cautivados por sus cósmicas cuerdas y capas de feedbacks, que nos conducen por sugerentes parajes oníricos, como si estuviéramos dentro de un remolino, haciéndonos volar nuestros sentidos por los aires, consiguiendo un magistral inicio de álbum. Luego, “Antes que…” toma la posta sonora dejada por “El Naranja de tus ojos”, al exhibir muchos elementos musicales de este tema, como si se tratara de su segundo episodio.  “¡Muero! Gritó un dios enfermo”, resulta toda una contundente descarga de brutal noise y punk rock “al por mayor”, cuyos furiosos golpes de percusión parecieran buscar la destrucción de las tarolas, aunque su ejecución en vivo suena todavía más bestial. Las guitarras rítmicas de la rockera “Restos de la vida”, se perfilan dinámicas y envolventes, sobre todo por los arreglos con el Wah-wah, mientras que la densa y ruidosa marcha guitarrera de “Árbol Réquiem” se encarga de reproducir ambientes psicodélicos. Prosigue el sosiego bucólico que irradia “Luz de ti”, tema de fina ternura, cuyo panorama que se ve irrumpido por unas ininteligibles voces de protesta masiva, inconexas guitarras y baterías que lentamente van construyendo la incendiaria “A patria o muerte”,  dispuesta a sacudir conciencias con sus proclamas, guitarrazos y aporreos tan embriagadores e ideales para el “pogo” como los de “Libertad” o “Ahora”. La vena contestataria permanece con “(Los políticos) Solo quieren bailar”.
Al preludio rocanrolero de  “Ah! La vía crisis”  prosigue un séquito de guitarras en clave “veltviana”, presentándonos uno de los mejores momentos de la obra. Y el trance se volverá etéreo con la espacial “Decirle hola, Capitán Bryce”, delicada, tierna y sobrecogedora pieza, capaz de trasladarlos por el espacio. Las melódicas guitarras de “Entrópica” (Con las alas quebradas), nos regresa a nuestro estado terrenal, mientras que en la ecologista “Lobo marino”, JJ y cía. Se despachan con una serie de arreglos bolerísticos, criollos y hasta vernaculares, para hacer gala de su riqueza ecléctica.
Como bonus track, la banda nos presenta la versión de “Luz de ti”, grabada con la formación del 2007, destacándose por sus ensayos étnicos con moseño y didjeridoo, ejecutados por el propio JJ. 
II, es el eslabón para comprender la historia de El Aire, así como la transición entre I y sus siguientes episodios. Tremendo obsequio musical para compensar la paciente espera (casi dos décadas). “Qué más puedo yo decir…”



3.
HONEY
MIYAGI PITCHER
Chip musik
Esta nueva entrega de Miyagi Pitcher, Alexander Fabián Gómez (quien también es  Ozono, Siam Liam, Alcaloidë, Ban and Flap y líder del colectivo electrónico Chip Musik), consolida la creatividad del músico, en esta ocasión dejando de lado las reversiones de “clásicos” para experimentar aún más con los teclados y las programaciones, avocándose a ampliar su horizonte sonoro, consiguiendo piezas tan majestuosas como la astral “Dreams”, yendo en pos del ambient music y lo etéreo como bastión de su obra, producto de haber “sentido electricidad en las venas al trabajar en este disco…”
Honey  derrocha hipnótico ambient, idóneo para encuentros oníricos, que arranca con la sonoridad “pastrula” de “Dendrita”, hechizándonos la fantasiosa (y distorsionada) voz de Cassie Leclair, acelerada en revoluciones y acompañada por una serie de percusiones sonando a añejos engranajes. Prosigue las ambientaciones introspectivas y surrealistas de “Explosions Of Feelings”, de magníficas percusiones espectrales. Incitándonos hacia la levitación sigue la cósmica “Honey”, sin duda la mejor del disco, pista de corte ambient, evocando por momentos a los grandiosos Silvania, un tema que juega con nuestras emociones más profundas y extrañas, teñida por grisáceas sonoridades, imposible dejar de relacionar su sonido con pasajes de la serie “Cosmos” de Carl Sagan, como si fuera la “cortina” de esta. En esa onda espacial continua “Galaxy”, pieza que hace honor a su nombre, poniéndonos por instantes en órbita.
“Express 88” se convierte en el soundtrack perfecto de infinitos parajes galácticos, inspirándonos sensaciones dramáticas, llevando nuestros sentido a través de las constelaciones, mientras que “Rapptor” nos regresa a la tierra, cuyas sonoridades se encargan de reproducir paisajes naturales ocasionados en gran parte por sus peculiares sonidos emulando el mañanero canto de las aves.
Tras la calma de la pista anterior, unos enloquecidos sonidos computarizados flotando sobre una atmósfera ambient son disparados sin reservas en “Bunny”, tema que guarda cierta relación con electrónica producida por gente como Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never). Más momentos delirantes llegan con el onirismo sideral de “Honey”, ambient en su estado más puro, otra joya del disco a pesar de su brevedad. Más alucinación ambiental arriba con “C4U”, reconstruida sobre la base de la pieza “Crazy For You” extraída del álbum Pigmalion (1995) de los Slowdive, donde transcurren envolventes sonoridades brumosas e hipnóticas. Las portentosas y empalagosas percusiones de “Pets” (otra vez apoyadas por las voces de Leclair) resquebrajan la atmósfera  para que sutilmente se sucedan susurrantes y fantasiosas voces, así como delirantes arreglos de guitarras, convirtiéndose en otro viaje musical pasado de vueltas.
“Aroma” a fábrica es el que se respira en la fría “Velvet Eyes” (de nuevo con  Leclair), sensación gélida que persiste con la sonoridad entrecortada del remix de “Honey” realizado por Alcaloidë. La sonoridad dantesca de “Susi” (con apoyo de Leclair y Siam Liam), cual avalancha de nieve, luce amenazante hasta que es detenida por hipnóticas percusiones y una serie de sonoridades que parecieran querer alcanzar las estrellas, para finalmente enrumbar en una marcha astral, donde el subconsciente es dirigido hacia el tercer cielo. Excelente cierre para esta espectacular obra. 
Uno de los mejores discos del año, sin mucha pompa ni publicidad de por medio, como caracteriza a las producciones de este sello electrónico. 


2.    
SESIÓN INVERNAL
PAISAJE 3
Muki Records
Lo menos que podíamos esperar de un proyecto identificado con una de las obras majestuosas del pop contemporáneo y pretenciosamente autoproclamado como cultores de “trip-gaze” (sí, una mezcla de “trip-hop” con “shoegaze”), era un disco tan bueno como este. Un trabajo que respalda con creces las elevadas aspiraciones del dúo mollendino conformado por el guitarrista Raúl Begazo (Aero, Fobya, Orquídea) y el “blogger”, Mauricio Miranda (Blog del Bam). 
Al dúo le tomó dos años la consecución de Sesión Invernal, disco grabado en Carmina Home Studio (propiedad de Begazo), pues si bien ambos músicos son naturales de Mollendo, la distancia por sus respectivos empleos, fue un factor que influyó en la demora de la producción del material, caracterizado por un bajo bien pronunciado (y pisado también), creando sensaciones intrigantes, sobre las que transitan una serie de ambientaciones, edificadas por volátiles cajas de ritmos, sonoridades drum’n’bass, murallas de distorsión, capas de feedback,  taciturnos teclados, melodías a downtempo, concibiendo música paisajística y muy rica en textura a pesar de su sencillez.
La “sesión” se inicia con la “ferroviaria”, “UVB-76 (intro)” dejándose escuchar audios quizás sampleados de dicha emisora rusa en onda corta, cuyo propósito es un misterio. La densa marcha de “Fire Bird” nos entrega hacia enigmáticas atmósferas, cuyas misteriosas secuencias y retumbantes pianos nos ponen en trance. Luego, la sonoridad ambient de “Sonar” sirve como soporte para lanzar vuelo a una flotante percusión, y posteriormente expulsar rugosas capas de feedbacks, dispuesta a “flagelar” el espacio.  Prosigue, la sofocante secuencia de percusión de “Hate”, que nos introduce a un tenso ambiente, donde nos vemos rodeado por un hipnótico bajo, desfilando una serie de atractivos ruidos.
La saturada sonoridad etérea y misteriosa de “Doppelgänger” es realmente narcótica, algo de Boards of Canada por ahí, delirio del cual somos removidos por una potente descarga de corrosivas guitarras y ensordecedora percusión que resultan cautivantes. Luego en “Undermind” somos envueltos por una descontrolada y maquinal marcha, dispuesta a volarnos los sentidos. La “downtempo”, “Invernal”, apacigua nuestros ánimos, cuya lánguida pero paradójicamente rítmica marcha, se constituye como la compañera ideal para caminatas bajo la lluvia, resultando atractivos sus estruendosos sonidos sobre el final. La retorcida electrónica inicial de “Acid Trip” gira hacia una adictiva secuencia de percusión, disparando una serie de distorsiones embriagadoras.
Con los sugestivos ambientes inhóspitos que nos dibuja “Midnight” y sus atmosféricas distorsiones, el dúo muestra su capacidad para trasladarnos a diferentes parajes sónicos sin problemas. La breve ambientación “acuática” primaria mutando hacia sonoridades mantra en “Raindrops” es genial, no en vano se convierte en mi pieza favorita del álbum, imposible retirarla del lugar más recóndito de mi cerebro, donde entre hipnóticas guitarras y percusiones étnicas nos lleva el subconsciente hacía la morada de los dioses, más hermosas notas de guitarra son expuesta en una dulce pieza acompañada por intrigantes golpes de piano y percusión desfilando en la nostálgica “Voyage”.
Finalmente los Paisaje 3 nos sacan de un ensoñador paraje para transportarnos al tenso de “14”, cuyos nocturnos ambientes van sucediéndose sobre un punzante bajo, y el “scratch” de un viejo vinilo, y como “bonus track”, redondea la faena una sugestiva pieza de percusión y bajo, limpia pero contundente.
Sesión Invernal, continúa con la feliz aparición de trabajos experimentales en lo que va del 2016, como los de Kimox y La Vie, para variar, también arequipeños (por si acaso soy limeño), que si bien los mollendinos repasan sonoridades noventeras ya exploradas, se muestran como un acto inédito en nuestro medio. De ahí la plausible labor de Luis Espinoza de Muki Records, por apostar por este proyecto musical.


1.
HEARTS
REGISTROS AKÁSICOS
Dos años después exactamente cuando ya teníamos casi terminada nuestra lista anual, nuevamente Aldo Castillejos (ex Serpentina Satélite, Espira, Evamuss, y un largo etc.) junto a Sandra Villarreal, nos ofrecen una incomparable producción, metiéndonos otra vez en felices problemas para concluir con nuestro ranking.
Hearts se llama este nuevo acto sonoro del dúo que para la ocasión, cuelga las guitarras, apaga los micrófonos (salvo la participación de Sandra en el primer tema) y guardan las baquetas para entregarse de lleno a crear música electrónica, que transita por los diversos estilos de este género.
La compacta secuencia electrónica de percusión en “Try Me Out” nos conquista de inmediato, así como el susurrante y seductor canto de Sandra Villarreal, además de sus inquietas sonoridades sintéticas. Desde el arranque deduces que vas a escuchar algo grandioso, que no se da todos los días.
Los sonidos sintéticos que llenan el espacio en “This is Just A Game”, nos terminan envolviendo y capturando, luego en una onda más dance asoma “Hearts”, pero a la vez de rasgos intrigantes. Luego surge una de las mejores canciones del año, “1991”, que tras demoledores ritmos Pet Shop Boys, emerge un conmovedor teclado “synthwave”, que suena mágico, hipnótico, de ensueño, que nos penetra el corazón, llevándonos al éxtasis, sin temor a equivocarme, la mejor pieza electrónica concebida en nuestra historia, sencilla pero de una contundencia impresionante. Amor a primera vista (escucha).
Tras los emotivos pasos de baile ensayados con el anterior track, en “Invisible”, el dúo nos narcotiza con una pista IDM, cuasi drone, martillando ligeramente nuestros sesos una y otra vez, dejándonos sin reacción. La extensa “Todo Este Tiempo (Parte I & II)”, nos presenta una adictiva secuencia de etérea electrónica, nuevamente misteriosa, rítmica, que se te incrusta por la piel sin darte opción a nada sino a someterte a su delirante sonido, tras algunos sombríos minutos sobresale sonoridades discotequeras más luminosas, psicóticas y elegantes. La coqueta e hipnótica programación de “Les Aurores Boreales”, de rasgos lúdicos, es una pista para ensayar una inocente danza, de aquellas que descubrimos por instinto entre la infancia y la adolescencia. 
La “ambient” “24 de Mayo”, es otras sublime pieza que concluye con este viaje electrónico, que sin letras de por medio, cala en lo profundo de nuestra alma, escarba en nuestros recuerdos, inquieta nuestra adolescencia sepultada por el hombre maduro en que nos hemos convertido, que nos traslada de la nostalgia a la alegría sin restricciones. Castillejos y Villarreal lo han vuelto hacer, crear otra obra de arte. 

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