jueves, 29 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS 2016. PARTE 1 (22-12)

Sin la misma emoción de años anteriores, pues siento que este 2016 no ha sido bueno dentro del panorama mundano, no solo por el paso a la inmortalidad de algunos de nuestros ídolos, sino por las pocas obras que realmente han calado, si bien el internet y las diferentes plataformas nos ofrecen la oportunidad de explorar y disfrutar de una infinidad de actos sonoros, ¿cuántos de estos discos los volveremos a escuchar con devoción, cuántos ocuparán el lugar privilegiado de nuestra colección física o virtual, cuántos de ellos nos seguirán emocionando de aquí al próximo año? De verdad muy pocos.
Bueno compartimos con ustedes los actos que sí nos llegaron…al alma, que como verán no alcanzan ni los treinta, ahí vamos.

22.
BIG BLACK COAT
JUNIOR BOYS
City Slang
Tras un silencio discográfico de cinco años, para dedicarse a sus proyectos personales, Jeremy Greenspan y Matt Didemus pegan la vuelta como Junior Boys, y nos entregan este vigoroso álbum, donde transitan sonoridades techno, house, synth-pop y disco, y como dicen en su empaque “influenciado en el Techno de Detroit”.
Una acelerada secuencia de percusión se enfrenta a desorientados teclados en “You Say That”, luego la compacta base rítmica de “Over It”,  resulta idónea para que se deslicen una serie de sonidos discotequeros, en la extraña “C’mon Baby On It”, sobre una fina capa de percusiones y ligeros beat, emerge un canto arrullador en clave soul, que contrasta con las ruidosas distorsiones finales. Los golpes cibernéticos de “Baby Give Up On It” nuevamente buscan alianza con las suaves voces.
De la mitad hacia el final, el techno macizo de “M&P”, la somnífera “No One’s Business”, el techno-pop expuesto en la versión de Bobby Caldwell, “What You Won’t Do For Love”, el universo plagado de sintes y programaciones en “And It’s Forever”, la sensualidad de “Baby Don’t Hurt Me”, la intensidad de “Love Is A Fire”, y la juguetona “Big Black Coat”, son muestra de unos Junior Boys renovados, más sensibles, excitantes con sus toques de soul, pero maquinales y duros con sus cajas de ritmo y techno Detroit. 
 

21.
HOPELESSNESS
ANOHNI
Antony Hegarty, ahora Anohni, la cantante transgénero hace su debut con un gran álbum de la mano de Daniel Lopatin, A.K.A Oneohtrix Point Never, y Hudson Mohawke, para a través de delicada y ensoñadora electrónica, nos comparta su desesperanzador mensaje como lo manifiesta su título, denunciando el ecocidio, la pena de muerte, el capitalismo, Obama, el machismo, la violencia, la guerra y todos los males de vivimos en la actualidad.
A pesar de tratarse de un disco de protesta, Anohni lo hace con solemnidad, elegancia y dramatismo, ni qué decir de su música, sacada de otro planeta, que por momentos también luce ambigua como en “Violent Men”. Un conmovedor trabajo dispuesto a sacudirnos de la indiferencia pero también a renovar nuestra esperanza en un mundo mejor y elevarnos al paraíso con su endiosadas sonoridades. Paradójicamente este disco me ha llenado de optimismo.   


20.
STRANGERS
MARISSA NADLER
Bella Union
Luego de apoteósico July (2014), qué podíamos esperar de Marissa. Bueno los auspiciosos singles promocionales y su presentación en KEXP, nos entusiasmaron sobre lo que podría ser Strangers, llegado el estreno, entramos en razón que será una tarea pendiente llegar por lo menos al nivel de su majestuoso álbum. Y es que no estamos ante un disco ni siquiera malo, sino todo lo contrario, se trata de un buen trabajo, pero en donde sí se extrañan aquellos elementos sonoros que convergieron junto con su voz a lograr la perfección musical.
Uno de los pilares de July, sus ambientaciones espectrales, no están presentes en el inicio y justamente sus dos primeras piezas lucen poco convincentes, pero felizmente el álbum va creciendo conforme avanza las pistas, además de presentarnos algunas novedades, por ejemplo en “Katie I Know” se usa percusión, y en las pistas anteriores guitarras eléctricas.  
En “Skyscraper” retorna a las cuerdas acústicas y esas voces desoladas, además de aterradores teclados, impregnándole cierta atmósfera criptica al tema.  “Hungry Is The Ghost” y su combinación de sonoridades agridulces, con sus teclados psicodélicos,  chirridos, capas de feebacks, acoples, creando sensaciones delirantes, en una especie de mezcla shoegaze-folk-espectral, es de lo mejor de Strangers.
La melancólica “All The Color of the Dark”, con sus adormecedoras cuerdas, que nos van acurrucando, donde la voz de Marissa, pareciera cantarnos nostálgicamente sobre nuestras penas, es otro pico del álbum. Las cuerdas etéreas de “Strangers”, donde se deja escuchar un flotante pedal Steel, nos pinta paisajes desérticos, mientras que el fantasmal romanticismo de “Janie In Love”, pieza de toque goth folk, nos ofrece un relato de desamor.  
Finalmente las delicadas cuerdas de “Waking”, nos hace sentir algo de esperanza en medio del dolor, y la desnuda acústica de “Dissolve” pone el punto final. Strangers presenta melodías ensoñadoras en medio de las tinieblas, donde el protagonista de sus liricas ya no es la propia Nadler con sus penas, sino los desesperanzadores relatos de terceros. Por ahora seguimos con la velita  encendida para Marissa en nuestro altar, esperamos que no tengamos que apagarla para su siguiente producción.  


19.
LOVE STREAMS
TIM HECKER
4 AD
Para su debut con el emblemático sello 4 AD, Hecker tomó como punto de partida el abuso de auto-tune y los patrones que fue siguiendo la estética sonora que existe en Yeezus de Kanye West. Un claro ejemplo es lo realizado para “Music Of The Air”, utilizando un fragmento vocal sumergido en auto-tune para ahogarlo en una capa de noise, creando una melodía a base de distorsiones.
Además de este relevante aspecto, Hecker transgrede con cantos gregorianos, drones, sonidos yuxtapuestos y capas noise, además de reclutar a la Icelandic Choir Ensemble (dirigido por Jóhan Jóhansson para la ocasión) pero trastocando tanto su sonido, que vaya uno a saber lo realmente que se grabó  o en qué ruido terminó convirtiendo esa participación vocal este insano de la música digital. No en vano ha dicho “hago música pagana”.
Inspirado en la música sacra del siglo XV, desde su borrosa portada no da pista de lo que intenta presentarnos. La flauta pan irrumpiendo en medio de una maraña electrónica en “Obsidian Counterpoint”, luce confusa y compleja, “Obsidian Counterpoint, exhibiendo ambientes complejos. En “Castrati Stack”, con sus ruidos de ondas sonoras, drones y muestras sonoras deambulando por el espacio.  Los ambientes gélidos insertados por capas de voces ininteligibles e interferencias, creando extrañas atmósferas en la ya comentada “Music In The Air”, asomándose punteos de guitarra, ruidos caóticos, cuál ráfaga de sintetizador, recreando una catástrofe. En “violent Monumental” nos vemos acorralados por inquietantes voces, cual pesadilla. Mientras lo menos complicado del disco se encuentra en “Up Red Bull Creek”, una laxante sonoridad de suave ambient. 
Con Love Streams, Hecker se presenta como un iconoclasta, un artesano del caos sonoro, sin llegar a ser estridente sino yuxtaponiendo y crear impensados collages sonoros, que finalmente se las arregla para darle cuerpo y armonía. 
 

18.
TOO MANY VOICES
ANDY STOTT
Modern love    
El productor Mancuniano, un anárquico escultor sonoro, improvisa con texturas oscuras, vaporosas e inquietantes, además de alternar en los momentos menos  esperados, voces sampleadas, siguiendo modelos de otros marcianos electrónicos como Daniel Lopatin.
Su quinto álbum abre fuego, con la corta, “Waiting for You”, donde juega con las capas sonoras de un teclado, yendo de un ambiente a otro, como si estuviera narrando varias historias en paralelo. En “Butterflies”  su destreza lúdica se dispara con una variedad de golpes sintéticos, mezclándose con sonoridades soul y teclados ambient, logrando un híbrido genial. En “New Romantic” nos introduce de lleno a un enigmático universo sonoro, emergiendo desde sus profundidades una amenazante y retumbante percusión, para luego dar paso a ligeros beats, sonoridades cercanas al house, pausadas e introspectivas, bordeando entre lo terapéutico y lo claustrofóbico.
El misterioso e intenso golpe de teclado de “First Nigth”, combinándose con aletargados beats, disonantes synths, un repetitivo sampleo de voz y palmas, crean una amodorrada marcha de rasgos bizarros. “Forgotten” con su retorcido preludio electrónico, pareciera querer sacarnos del letargo, pero nos mantiene en ese estado laxante, desorientándonos aún más con sus bruscos giros sonoros de clara influencia Lopatin.
El sonido de metales sampleados, intentan emprender una marcha, pero lo que inician es una caótica comparsa de aporreantes ruidos, improvisaciones con  voces sampleadas y sus infantiles distorsiones, luciendo enajenadas, esta pieza experimental recibe el nombre de “Selfish”. Mientras que en “On My Mind” reproduce una serie de percusiones a dowtempo y otros teclados que resultan relajantes. En “Over” primero un tambor espacial, luego golpes, nuevamente palmas sampleadas, voces, y sinuosos teclados, nos recrean otra extraña pieza. Sobre unos intrigantes teclados, se desliza por fin un canto, donde su acompañamiento se compone de un lúdico arreglo coral, por supuesto que sampleado, yuxtaponiéndolos y haciendo collages sonoros con ellos. 
Andy Stott nos narcotiza con sus melodías duptstep y vaporwave, jugando con las texturas, voces sampleadas, ambientes brumosos, líquidos, logrando un disco anormal, propia de un alucinado.       


17.
LIFE OF PAUSE
WILD NOTHING
Bella Union
Luego del contundente Nocturne (2012) y el auspicioso Empty State (2013) la expectativa sobre lo nuevo que podía ofrecernos Jack Tatum, estaba al tope. Life Of Pause, como lo sugiere su título es un disco para apreciarlo sin apuro, detenidamente, haciendo una pausa para asimilarlo, con menos synth-pop, dream-pop y shoegaze que sus antecesores, erigiéndose la figura del eclecticismo como figura principal, y más bien enriqueciendo su sonido con sintetizadores saturados e instrumentación exótica y étnica, pero siempre ambientándolas dentro de un espacio ochentas. No es de extrañar influencias Byrne, Talk Talk o Prefab Sprout.
La marimba que sale a relucir en “Reichpop”, es ya un claro aviso del músico por la fusión para evitar caer en lo mismo, sobre esa ecléctica sonoridad se deslizan guitarras ondulantes y ligeros arreglos electro. Luego, el pop sintético de “Lady Blue”, los saturados arreglos de “A Woman’s Wisdom” mutando hacia una densa e hipnótica instrumentación, seguida del acelerado ritmo de “Japanese Alice”, sacudiéndonos de la hipnosis, los oníricos parajes sonoros recorridos en “Alien” empujándonos nuevamente hacia el trance, son muestras de la versatilidad anhelada por Tatum para esta obra.  
Para la segunda parte del álbum, una ambigua introducción de sintetizadores abrirán paso a un galopante bajo y guitarras oscilantes en “To Know You”, seguida de “Adore”, donde un teclado melodramático se ve encimado por ensoñadoras cuerdas, en “TV Queen” su inocente pop nos causa sensaciones laxantes, además de poseer un “gancho” Nocturne, dándonos a entender Tatum, que aún no ha enterrado dichas sonoridades en su repertorio. Posteriormente el brumoso saxofón en “Whenever”, las psicodélicas y nebulosas programaciones para la ecléctica “Love Undermeath My Thumb”, resaltan el arriesgado rol asumido por el músico para este ambicioso proyecto, reinventando su sonido a través de un híbrido de su propia trayectoria e influencias. 
 

16.
THE FOLLOWER
THE FIELD
Kompakt
Son seis extensas piezas de electrónica lisérgica, de rasgos experimentales pero dispuesta a saciar los deseos de la carne por la pista de baile, es la que nos entrega el productor sueco Axel Wilner, A.K.A The Field, que ha señalado a su alias como “el campo de la música adónde voy y elijo”. The Follower, es su quinto álbum en diez años de carrera
La pieza que da nombre al disco, se inicia con un ritmo avasallador y sonoridad psicodélica, como un manifiesto de su rumbo trazado. Los ritmos progresivos de la bizarra “Pink Sun” y sus enfermas voces flotantes, por donde se suceden tonos de bailables beats, ambientan un hipnótico techno. El estilo tenebroso y misterioso de “Monte Verita”, resulta cautivador, dejándonos con las ganas de emprender una danza que nunca despega sino permanece en ese estado hasta su final, donde distorsiones y percusiones enriquecen su textura.
Unos monstruosos sonidos de fondo, que resultan tétricos, sirven de plataforma para que las oscuras melodías de “Soft Streams” se desplacen, y sus delicadas programaciones nos conduzcan por atmósferas lunáticas.
De los vaporosos teclados de “Raise The Dead”, repetitivos cuasi “drone”, se irán desprendiendo ligeras secuencias de percusión, ensayando un ritmo constante. Posteriormente, los reconfortantes teclados de “Reflecting Lights”, de dimensiones espaciales sostienen un ritmo contagioso que se seguirá hasta su consumación, regalándonos sonoridades tan cíclicas como sus palabras para describir su obra: “viejos mitos y la búsqueda de la utopía y cómo el ser humano comete los mismo errores una y otra vez”. 
Otra declaración de The Field sobre su disco ha sido “es el toro del techno que corre en el espacio en busca del mismo destino de los escuchas que lo montan”, así que no te hagas el sueco y dale una escuchada para que comprendas al buen Wilner.  
 

15.
ADORE LIFE
SAVAGES
Matador
Las chicas salvajes del rock oscuro retornan menos brutales que en su incendiario debut, pero exhibiendo mayor libertad para explorar con el ruido, presentando como temática el lado ruin del amor, donde las distorsiones y acoples de Gemma Thompson en las guitarras suenan terroríficas, los desvaríos de Fay Milton en la batería lucen impresionantes, el bajo de Ayse  Hassan derrocha cadencia en medio del caos sonoro y Jehnny Beth con su angustiosa voz, contribuye a recrear esa adictiva atmósfera de tinieblas que se experimenta en el disco, además de traer a la memoria la endiosada figura de Siouxsie.
Sendos guitarrazos y golpes de percusión dispuestos a triturarnos, nos asedian en la caótica “The Answer”, la influencia Joy Division se hace presente con el post-punk de “Evil”, una cautivadora introducción de distorsión a lo Bauhaus, sumándose el maquinal ritmo del bajo, para luego darnos a latigazos sónicos, se suceden en “Sad Person”.  Las oscilantes distorsiones de “Adore”, nos conducen por los lúgubres senderos de la melancolía. Tras un breve preludio plagado por acoples, emerge la pausada pero consistente “Slowing Down The World”. En “I Need Something New”,  se alternan feedbacks y percusiones, que por ratos suenan etéreos hasta que colisionan con su explosivo cierre.
En  “When In Love”, otro portentoso tema, la Milton de nuevo se sale del cuadro con sus batería, reventándonos los odios con sus macizos tarolazos y enredándose con los acoples. Seguirá las hipnóticas distorsiones de “Surrender”, con sus tintes góticos. En la infernal “T.I.W.Y.G.”, con sus veloces bajos y guitarras, además de una arrolladora batería, Savages nos hacen estallar el sonido contra el rostro, ambientando todo lo necesario para el desborde, la locura y el pogo más feroz. Finalmente la siniestra “Mechanics”, con sus embrujados y crípticos sonidos, elaborado sobre acoples, feedbacks y reverberaciones, nos deja desorientados. Son pues diez cortes que nos alertan que la agresividad del cuarteto permanece intacta, aunque con menos decibeles.  


14.
VISIONS OF US ON THE LAND
DAMIEN JURADO
Secretly Canadian
Este nuevo acto del músico folk completa la trilogía emprendida en Maraqopa (2012) y continuada en Sister of The Eternal Son (2014), cuando de ser el artista lo-fi, que se inició con la soledad de su guitarra acústica grabando casetes caseros, paso a arriesgarse por las sonoridades grandilocuentes, de toques psicodélicos y espectrales, construyendo su majestuoso imaginario surreal.
Nuevamente con la participación de Richard Swift en la producción, uno de los gestores de su grandioso sonido, e  inspirado por el Espíritu Santo, según su él, pues Jurado es un confeso cristiano, además su primer casete lo editó con un sello religioso, Jurado sigue cautivándonos con lo que nos resulta familiar en su música, su delirante folk.
La ambientación in crescendo de “November 20”, luego enrarecida en “Mellow Blue Polka dot”, la psicodelia retro, a lo Santana, de “Qachina”, estratosférica en   “Sam and Davy”, nos dan aviso sobre los diversos territorios sonoros por el que transita Jurado. Donde persisten los sofisticados arreglos de su anterior disco, en pos de la fantasía y lo onírico, como en “Onalaska”, “Cinco Tomorrow”, la ensoñadora “A.M.A.M” o “Taqoma”, con sus teclados triunfalistas, disonancias, distorsiones y orquestación, celebrando el ascenso a mundos mágicos y parajes místicos, pero siempre teniendo la figura de la guitarra acústica como personaje principal de su sonido.       
A pesar de lo exquisita de su nueva producción, todavía hay lugar para las piezas de cantautor como en  “Prisms”, “On The Land Blues”, “Orphans in The Sky of E.”, “Sam And Davy” y “Kola”, además de mantenernos cautivados con su gruesa voz de falsete. 
Jurado nos sigue regalando a través de sus laberintos psicodélicos, pistas caseras, íntimas, expansivas y rockeras a pesar de sus complejidades.   



13.
IS THE IS ARE
DIIV
Captured Records
El newyorkino Zachary Cole Smith y su banda, durante su paso por Lima en 2015, ya habían hecho degustar a sus fans algunos temas de su segundo álbum- han pasado cuatro años desde que conmocionó el mundo indie con el genial Oshin-  así que la expectativa y el caluroso recibimiento al nuevo acto sonoro estaba asegurado.
Is There Is Are,  es una extensa producción de 17 piezas, transitando entre el dream-pop y el shoegaze, material más que suficiente para dejar satisfechos a sus seguidores, diríamos que hasta empachados, de tanto manjar ensoñador.
Atmósferas festivas, se suceden desde su contundente inicio con “Out Of Mind”, prosiguiendo en “Dopamine”, donde encandila sus juegos de guitarras, gracias a la dupla Cole Smith y Andrew Baley, además del bajo bien pisado por Rubén Pérez. Otra pista de corte dancístico es la sideral “Under The Sun”. Mientras que “Bent” posee el toque lo-fi, para luego en “Valentine” ofrecernos sombríos ambientes, con unas volátiles guitarras que nos regalan momentos para el delirio.
La contraparte viene con la atmósfera cavernosa, de toques psicodélicos y post-punk en “Is The Is Are”, lo más alucinante del disco, trayéndonos instantes que resultan demoledores. En “Mire”, donde se realza al ruido, genera sensaciones cadenciosas, oscuros momentos que perduran en la introspectiva “(Napa)”, las guitarras torrenciales de “Dust” y “Waste of Breath” con sus siniestros parajes, son otros momentos vibrantes del plástico. 
Aunque las participaciones de su novia Sky Ferreira y otros pasan desapercibidas, Cole Smith recorre a lo largo del disco, las diversas sonoridades que ofrece el shoegaze, bajo un aura íntima, de manera discreta, sin mucha pompa pero de manera efectiva. 


12.
Everywhere at the end of time
The Caretaker
History Always Favours The Winners
Quien sino Leyland Kirby, para hacer viajar nuestra mente por parajes inhóspitos, ajenos a nuestro espacio y tiempo, y esta vez con su proyecto The Caretaker, entregándonos la primera parte de seis entregas, influenciadas en un relato sobre un hombre que sufre de demencia y en su búsqueda de recuperar la razón inicia una travesía.
Los diversos sonidos explorados en cada pista, son pues recorridos a través de la demencia, recreando su progresión, The Caretaker es ese personaje. En esta primera parte lo que se deja escuchar son sampleos de grabaciones de música de la década de los 30s o 40s, que Kirby las ha procesado y trabajado para hacerlas sonar fantásticamente espectrales, de ultratumba, como si uno fantasmas estuvieran ejecutando sus piezas favoritas. Aun la ambientación que logra Leyland para su disco es magnífica,  haciéndonos sentir que estamos dentro de un añejo salón disfrutando de la banda fantasmagórica. Otro aspecto que nos dice mucho de la obsesión del músico por el detalle, son los strach o la popular “canchita” que emiten los viejos discos de vinilo, que se oyen a lo largo del álbum. 
Everywhere at the end of time   es un viaje alucinante a través de los tiempos, recolectando gratos recuerdos, que vale la pena emprender para los que desean emociones diferentes. Esperamos con ansias la segunda entrega, anunciada para marzo de 2017.    



martes, 27 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DISCOS PERUANOS 2016. PARTE FINAL (10-1).

Llegamos al final y antes de conocer los mejores discos de este año, queremos reconocer la labor de los sellos discográficos durante el 2016. Buh Records sacando a luz su colección de archivos sonoros inéditos así como mantener su apuesta por las propuestas experimentales. Dorog Records y su esfuerzo por poner en nuestras manos actos interesantísimos. A tutiplén Records por seguir ofreciendo no solo las placas de las mejores bandas del medio sino también por seguir manteniendo su calidad en la presentación de las mismas. Chip Musik por continuar en la lid con lo mejor de la electrónica “underground”. La novel Muki Records, audaz y atrevido combo dirigido por Luis Espinoza, presentando impecables producciones. Faro Discos, Anti-Rudo, Necio, Tóxico, CAL y todos los sellos independientes, que muchas veces a perdida pero demostrando una pasión a prueba lucro siguen poniendo el hombro y todo lo que pueden para sacar a nuestra escena adelante. Heroico lo que hacen. 
Ha sido un año feliz para los proyectos experimentales y electrónicos, verás que en esta última relación se concentran muchos de ellos, y eso habla muy bien del empeño de nuestros músicos por crecer y ampliar su potencial, sean jovenzuelos o veteranos en la brega del ruido. Por último festejar el considerable número de álbumes y EPs debut cuyos resultados han sido más que auspiciosos, aspecto que nos entusiasma en demasía y nos hace acrecentar la fe y esperanza en nuestra escena local. Ahora sí los diez primeros... 

10.  
REMANENTES
PARURO
Discos Invisibles
Han pasado once años desde la última incursión a la tierra de Danny Caballero, Paruro. Desde las lejanos épocas de Hipnoascención y Crisálida Sónica, la mira del músico siempre estuvo en la experimentación, tras diversos proyectos, lanzó su proyecto solista en el 2003 con el disco Intervención a La Unidad de Sonido, luego vendrían Sumergidos (2004) y Ópera del Ruido (2005).
Bajo el alias de Paruro, Caballero se convierte en un orfebre del sonido, diseñando ambientes, parajes y paisajes, abstraídos mayormente de nuestro entorno urbano (y también espacial), rescatando sus ruidos para transformarlos en música, si bien abstracta y compleja pero que fulmina el alma, pues quien la escucha siente pertenencia. Donde la espacial “Nubes” resulta magnética. La astral “Sobre tu Propia Brisa”, con sus atmósferas galácticas nos causan sensaciones oníricas. La desértica “Remanentes”, parece justamente la recolección de restos sonoros que han quedado por ahí regados en la ciudad, dejándose sentir unas tortuosas bocinas de autos que enfermamente se repiten.
“Secuencias Infinitas” nos evocan a los infinitos paisajes cósmicos de “2001 Odisea del Espacio”, una pieza tan intrigante como misteriosa, pero adictiva a la vez.  Las indescriptibles sonoridades de “La Pantalla del Ruido”, nos llevan hacia parajes inhóspitos que solamente nuestro subconsciente podrá conceptuar.
Tras una primera parte narcótica, somnífera y enajenada, irrumpe la electrónica con “Tahua Loop”, majestuosa pieza, con esos hipnóticos arreglos que parecen que vienen y van, a través de eones. Luego, “Oroya”, una de mis pistas favoritas, su inicio con un contaminante ruido se ve reducido por una amenazante percusión, para al juntarse crear una ambiente confuso, orate, por donde se sucederán una serie de sonidos extraños, enfermos y desquiciados (e interferencias), además de un ritmo marcial, ¿la máquina sobre el hombre?, quizás esa sonoridad, por ratos industrial, halle eco en su título. Una “pastrulada” redonda.
Sobre el cierre se asoman las dos piezas más extensas del álbum, la etérea “Oscura”, que tras 10 laxantes minutos, sobreviene una marea de distorsiones,  y “Cinema” donde Caballero ensaya con modulaciones y frecuencias para entregarnos a estancias tétricas. Saliéndose del curso, “Sobre Tus Vuelos” nos ofrece coqueto IDM como punto final.
Paruro ha concebido un tremendo disco, que suma en su currículo como artesano del sonido de vanguardia.     



9.    
AUTODIDACTE
LA VIE
Dorog Records
Lo que crea Diego Romero tras el nombre de La Vie, es sin duda de rangos superlativos. Es uno de los secretos mejor guardado que tiene Arequipa.
The Days in The Capital (2012) marcó el inicio de su carrera, mezclando folk con post-rock e incluyendo sintetizadores en sus composiciones. Luego lanzaría el EP Do It Now (2013), ensayando con nuevas texturas y ritmos, explotando aún más el sintetizador logrando algo más exótico y cósmico. Ese mismo año lanzaría el instrumental Be Like The River, compuesto para el documental de un amigo suyo, mientras que en Conexión (2014), su anterior álbum, la propuesta del artista alcanza su consolidación y se torna algo más versátil e introspectivo a la vez, incluyendo otros estilos inéditos, como el progresivo, y mandándose con prolongadas piezas.
La música de Autodidacte es muy paisajista, pintándonos ambientes bucólicos, agrestes y galácticos, a pesar de dejar atrás sus sintetizadores y demás parafernalia electrónica, tan solo enlazando sugestivo folk con una instrumentación minimalista; se trata de una bella obra que al prestarle atención, no nos queda otra que contemplar parajes naturales a través de la misma, y apreciar sus influencias de la etapa psicodélica de los Beatles, bajo la guía de Ravi Shankar Ratnam, maestro no solo de exploraciones sonoras sino también de otras “hierbas”.
El introspectivo folk de “432 ó 440” nos da la bienvenida a este mágico álbum, pintando escenas pastorales, para luego una guitarra espacial nos lleve por senderos siderales, convirtiéndose en una excelente preludio. En “Zeth” las guitarras eléctricas y acústicas van hilvanando sonoridades atmosféricas que posteriormente frenan su ascenso para crear ambientaciones menos sofisticadas, pero sumamente cálidas. La lóbrega “OM”, ejecuta una marcha in crescendo de guitarra y percusión de rasgos intrigantes al más puro estilo de Swans, de aquellas que nos mantienen en tensión y parecieran explotar en cualquier instante, manteniéndonos en alerta hasta su final. 
La exótica “Ladrones de energía mental”, gracias a su percusión hindú que sirve como soporte para que se desplacen sonoridades vocales y de cuerda, cuasi mantra, nos trae el lado más ecléctico de la placa. Sin duda la pieza más experimental y lograda.  En “Panteísmo”, ligeros punteos y arreglos de guitarras electro y acústicas, nuevamente edifican una pieza de niveles estratosféricos. Mientras que la psicodélica “Hoy será ayer y mañana será hoy”, de arreglos de percusión cavernosos y guitarras orientales, resulta muy atrayente.
Un canto onomatopéyico acompañado por xilofón, suaves líneas de teclado y guitarra conciben la sugestiva “Introducción”. Una agradable “intro” de guitarra acústica y saturada armónica nos atrapan en “Deja a tu mente descansar”, donde otra vez Romero emplea su voz como un recurso más de instrumentación, pero luego éste mutará hacia una interpretación convencional, convirtiéndose en el único tema con letra, impulsando el canto como un medio catártico, más adelante unas retorcidas líneas de guitarra le otorgarán dotes delirantes a la pieza. La apacible pero alucinógena “Sosiego” nos otorga minutos para entrar en trance. Finalmente ¿es música para levitar, meditar o simplemente para viajar a nuestro subconsciente o hacia alguno de esos mundos que tenemos escondido en la memoria? Es la pregunta que me inspira la deliciosa “Paul Ligeti”, cuyas delirantes capas sonoras, de ciertos tintes “noise” resultan cautivadoras.
Autodidacte  es un álbum alucinante, por momentos surrealista, pero oportuno para despegar por unos momentos los pies de esta tierra y encontrarnos con nosotros mismos. Sencillamente genial.


8.    
UNA VIDA FELIZ
VOZ PROPIA
Quizás no estemos ante uno de los mejores discos de la banda, pero sí uno de los más emotivos, donde prima el corazón, la esperanza, la admiración por el ídolo fenecido, por la partida del compinche y la pasión por la nostalgia. Ya desde la época de Los Días y Las sombras (1997), la banda nos demostró que no era necesario seguir apelando a las atmósferas oscuras y densas de sus primeros discos para seguir encantando a sus seguidores.
Las melodías limpias, luminosas y aún colindantes con el pop, no es algo ajeno en la discografía de la banda, así que no debe resultar raro encontrar dichas sonoridades en esta placa, además de mostrar un sonido directo sin adornos, que sirven para contar historias personales “que vale[n] la pena ser escuchada[s]”. Pero algo que sí conserva intacto voz Propia, es ese singular espíritu de desencanto y angustia, que en gran parte recae en el sello inconfundible de su vocalista y fundador Miguel Ángel Vidal.
El disco rompe fuegos con el tributo a la partida del ídolo, David Bowie, “Starman”, con sus sencillos pero efectivos riffs de guitarras, siendo llamativos sus arreglos de teclados, y esa lenta secuencia de percusión final emulando a la de “Five Years”, marcando un gran inicio. Prosigue la melódica “Una Vida Feliz”, de limpias y cristalinas sonoridades, con una letra por demás reflexiva. Las atmosféricas distorsiones y reverberaciones iniciales de “Dragones”, que juntándose con la lúgubre voz de Miguel Ángel, nos capturan de inmediato en otra efectiva pieza pop-rock.
Los ya reconocibles guitarrazos de Escalante (que nos capturaron desde El Manifiesto,2006) combinándose con el cavernoso bajo de Kurt Rothschild, y ciertos ambientes Interpol (en su mejor época), nos entrega al pegajoso coro de “China”, lo más cercano al sombrío post-punk del pasado. La apacible “Dulce Miel”, transita fresca y reconfortante poniendo nuestro estado en sosiego. Las nostálgicas líneas de guitarra, finas cuerdas acústicas y ese conmovedor teclado, establecen el ambiente ideal para que Miguel Ángel interprete su composición para su hermano del alma, el “Boui”, pieza muy sentida, que realmente emociona y puede arrancar una lágrima al fiel vozpropiano.
“No Me Ato” con sus iniciales arreglos de teclado muy parecidos al tema “A la Izquierda” (del disco Hamlet,2003), abren paso para que surjan nuevamente guitarras y teclados espaciales, en medio del amargo canto de Vida y el bajo nos conduce hacia parajes tensos que luego explotarán en una muralla de ruidosas guitarras. Nuevamente Rothschild (quien ya tocó en la banda en la época del Manifiesto) y su instrumento conducen una sombría pieza en “Desaparecer”, matizada por teclados y saturados punteos de guitarra. Las claustrofóbicas distorsiones de “Dentro de un País”, crean una ambientación infernal para esta cadente pista.
Un intrigante teclado ambienta sensaciones lúgubres para que transite sin problemas la esperanzadora letra de “Un Nuevo Hogar”, mientras que unas delicadas guitarras y teclados cuasi reloj, marcan las notas de la lenta “Esperando”. “Ahora Que Soy libre”, composición de Boui, de sonoridad minimalista y delicada, prepara un feliz encuentro con la voz de Miguel Ángel y después emprender el lema “voy más allá que los demás”. 
Buen regreso discográfico de nuestros ídolos, que concluyen de mejor manera los bocetos ya expuestos en The Game is Over  (2011), y nos abriga la esperanza de tener Voz Propia para rato. 



7.
COLORES PAGANOS
TOURISTA
Anti-rudo/Rayo Entertainment.
Otro auspicioso debut pop, qué generoso ha sido este año con nosotros, en esta oportunidad con el bien logrado disco del trío conformado por Rui Pereira (voz y guitarra), Genko (Guitarra, bajo, sintetizadores y coros) y Sandro Labenita (batería).
Los saturados riffs de “Un Ratón”, dando paso a punteos y acordes con harto delay que se entrelazan entre sí, crean una efectiva introducción para lo que vendrá. “Brasil” con sus ritmos latinos y festivos, desencadenan una frenética marcha, que encuentran respaldo en una sólida amalgama de sonoridades electrónicas, concibiendo de los momentos más delirantes del disco. Secuencias más reposadas confluyendo con guitarras electroacústicas nos envuelven en la flotante “Select y Start”, donde unas hipnóticas murallas de distorsión de rasgos andinos, elevan nuestros sentidos por los aires. Otra genialidad del plástico, alcanzando su momento cumbre.   
Coquetos ensayos electrónicos se experimentan en la reposada “Cortar Fresas”, sirviendo como interludio para los juguetones teclados de “Tormenta Solar”, rozando su sonoridad con el afro, fluyendo posteriormente elementos noise, pegajosos arpegios y líneas melódicas.  
La introspectiva partida de “Gato Por Liebre” va en ascenso, sumándose en su trayectoria guitarras siderales y electrónica espacial. Luego, el sonido de una juguetona percusión de casiotone, de esos que se popularizaron hace 30 años, da paso a guitarras atmosféricas, sintetizadores y otras instrumentaciones en “Campo”. Las nostálgicas líneas de guitarras fusionándose con percusiones y distorsiones emprenden una marcha futurista y embelesadora en “Los Expulsados”.
Las hipnóticas cuerdas de “Explotar Contigo”, nos hechizan con sus ritmos  festivos de onírica cumbia tropical y sonidos sintéticos incitándonos al contorno de caderas y la perdida de los sentidos en un ambiente psicodélico. La acústica “Malabrigo” se revolotea con violines, teclados, arreglos espaciales y de cuerdas.  Mientras que en el dancístico bajo de “El Sistema”, en clave funk, se pretende ensayar sin mucho éxito una pieza new wave, que no llega a despegar.
El etéreo folk de “Caminito”, llega a niveles que rozan entre lo íntimo y lo espectral, poblando el ambiente de nostalgia. Como “bonus track”, el electrónico preludio de “Anestesia Para Gatos”, con ciertas evocaciones “Photographic” de Depeche Mode, nos entusiasma, pero el tema se ve deslucido con una repetiva fórmula carente de sorpresa, quizás lo más bajo del disco. 
Colores Pagano derrocha un cuidadoso trabajo de producción, aspecto que seguro recae en la mano de sus productores, el chileno Cristián Heyne (Javiera Mena, La Ley, ¡Kudai!) y el colombiano Javier Rodríguez, y llega ese horizonte sonoro emprendido por sus músicos hace cuatro años con  el EP Déficit de Atención, logrando el perfecto equilibrio entre pop, electrónica, sintetizadores, percusiones, sonidos tropicales y ritmos latinoamericanos.   



6.
SONATA TROPICAL DEL ÁRTICO
MUNDAKA
Faro Discos/Anti-Rudo Records
Conmovedora madurez la exhibida en este álbum debut por los Mundaka, por su versatilidad musical, definida por los mismos como “dream surf”, y que desde el saque la ensoñadora y playera “Endless Sumner” se encarga de confirmar, por donde se desplazan sonoridades reggae, pop, ska, etéreas, new wave, aún hasta jazzísticas, que hablan bien de la libertad creativa y derroche de talento de sus integrantes: Rodrigo Vera Tudela (voz y guitarra), Lucas Stiglich (Bajo), Mateo Majluf (Guitarra) y Richard Ángeles (Batería).
Las delicadas cuerdas de “Estratósfera” matizadas con grabaciones de interferencias, sirve de correcto eslabón, para conectarnos con los hipnóticos arpegios de la fabulosa “Antena” (una combinación Real State + Alcest), dejándose sentir cierta atmósfera de volátil shoegaze, que luego sus baquetazos y estridente final hacen aún más delirante su estancia, mientras que la embelesadora “Far Away” nos endulzará los sentidos. En “Morrissey” recrean una correcta instrumentación Smiths, qué más se podía esperar con ese título, por esa senda prosigue “Atrapado Entre La Gente”, posteriormente más relajada y nostálgica “Otro Mundo”.
Los resonantes riffs iniciales de “Sex Wax”, combinándose con sus redobles etéreos para luego mutar hacia ambientes ska, merced a la inclusión de saxofón, crean una endiosada combinación de estilos, de rasgos psicodélicos, que luego sucumbirán ante las aceleradas cuerdas y percusiones de la veloz “Severnaya”, que se enlazarán con la breve pieza instrumental que da nombre al disco. “Insomnio” nos manda de regreso a la playa y a la evocación de ambientaciones sesenteras para cerrar el álbum.
El título de este gran trabajo, describe perfectamente lo que se experimenta durante su audición, música veraniega de rasgos gélidos ¿paradójico, no? Dale una atenta escucha a esta sonata y verás que por ahí va el asunto.            


5.
EL HOMBRE MISTERIOSO
EL HOMBRE MISTERIOSO
A Tutiplén Records
Hace más de una década esta banda me dejó cautivado mientras observaba con atención su presentación en vivo en el Jammin, llamándome mi atención su sonoridad latino-psicodélica emanada de su gigantesco juego de percusión y el que su baterista sea a la vez su cantante, Pez raro (2004) me pareció un álbum brillante, por sobre todo exhibir sonidos inéditos para nuestro medio. Hoy la banda cuenta con cuatro producciones y para su epónimo trabajo recurren a una feliz exploración sonora con musicalización de poemas, guiños rockeros,  ambientes trip-hop, como clara muestra de una madurez bien lograda.
Este disco experimental se inicia con “Bleed Me, Baby”, donde la banda sonoriza un poema de Washington Delgado y Santiago Pillado lo recita de manera susurrante, sobre unos arreglos vertiginosos de percusión que sobre el final se terminan estrellando con sendos guitarrazos, resaltar además los misteriosos arreglos de teclados que le dan cierta atmósfera sombría al tema. Sigue “Control”, corte de melódico rock, que contrasta con la psicodélica, “Asesino en el Colegio”, arrancando con sus excitantes arpegios de cuerdas, y ese enlace entre catastróficos suicidios y la cultura suicida dentro del rock’n’roll, por ratos construyendo densos ambientes, para luego sucumbir ante las distorsiones y ráfagas de corrosivas guitarras, convirtiéndose sin duda en una perfecta oda al caos.
La percusión étnica de “Migrante”, por un instante nos aleja de la maldita urbe, para alucinar y entregarnos a sus místicas sonoridades, encumbradas por el canto en shipibo de Rawa Muñoz Agustín, logrando sensaciones catárticas.  Luego “Sabia Virtud”, pieza creada para una muestra del artista mexicano Abraham Cruzvillegas (quien compuso la letra) a pesar de sus crudos pero melódicos  feedbacks y distorsiones, derrocha añoranza por nuestra cultura.   
Fotografía: Rubén Ramos
Sigue el misterioso “cover”  del tema “Épocas Futuras” de Delirios Krónicos, pieza con la que tuve una experiencia particular justo llegando en el bus de Arequipa a Lima para ver a New Order, y cuando estuve pasando por los distritos que rodean el ingreso a la ciudad, comienza a sonar la versión, su atmósfera siniestra y desgarradora en conjunto con su canto angustiante y desesperanzador, combinaba perfectamente con lo que veían mis ojos, además de la sugestiva lirica “Ciudad oscura, perdida, surcando el laberinto/ Calles diminutas, ciudad del futuro…”, esa mezcla de urbanismo y marginalidad, caos y progreso. Nunca me caló tan fuerte “épocas futuras son las de ahora, ingenuos…”. Las sonoridades psicodélicas y latinas que reinventan los músicos para este tema es sencillamente genial.
Como broche de oro, destaca la creativa “Viaje”, una realista y dura narración que menciona los vaivenes experimentados por un personaje a lo largo de su estadía mortal por su ciudad y su excursión por diversos lados del orbe, muchas veces intentando inútilmente encontrar respuestas a preguntas profundas y hallando solo una frustrante resignación, teniendo como fondo musical una especie de aletargada improvisación, sorprendiendo un bohemio y retorcido saxofón como fin de la extensa pieza. La yapa, la pone la etérea “Wantanes del Adiós”, un bolero que contó con la participación de Katia De La Cruz.
La bandaza formada por Chini Polar (guitarras), Alonso del Carpio (teclados), Gustavo Ugarteche (guitarras), Alejandro Wangeman (guitarras), Richard Gutiérrez (bajo), Fernando Salomón (percusión) y Santiago Pillado (batería, voz), como lo han declarado logran con su álbum, que el poder de su sonido y su música genere emociones profundas que sanan el alma [expurgando nuestros demonios].  



4.
II
EL AIRE
A Tutiplén Records
Para quienes somos seguidores de El Aire, la salida de II ha significado el fin de una prolongada espera de 19 años desde que sabíamos de su proceso de gestación y anhelábamos algún día ver cristalizado su lanzamiento. Los primeros ensayos fueron registrados en un casete mediante una radiograbadora para que José Javier Castro (el cerebro de la banda) que por ese entonces trabajaba fuera de Lima, la pueda usar como “pista” y guía cada vez que se reuniría con Manolo Barrios, César Zamalloa, y Eduardo “el chuto” Andrade (quien reemplazó a Constantino Alvarez en la batería) para trabajar el material. Recuerdo que en los tiempos de Caleta, Julián Rodríguez nos mencionaba con gran entusiasmo la existencia de esta grabación y su contenido. Por diversas razones en 1998 los ensayos se detuvieron y con ello el proyecto.
En el 2002, Caleta edita en Cd la maqueta de los ensayos, junto a otros temas compuestos por JJ en 1991 para una obra teatral (Lorenzaccio), a pesar de su caótico y precario sonido, además de su pésima fidelidad, la grabación nos daba una idea de lo que sería II. Ya en 1997 JJ había presentado algunos temas en vivo, como la cálida “Luz de ti” y la sideral “Agujero Blanco”, y años más adelante con sus distintas formaciones lo haría con la brutal “¡Muero! (Grito un dios enfermo)”, “A Patria o Muerte”, entre otras, es más “Decirle Hola, capitán Bryce” fue incluida en el épico disco triple y grabada por la formación original, y el año pasado la banda tocó el disco completo en Arequipa.      
La posibilidad de lanzar II en las condiciones que se merecían las canciones siempre estuvo latente, es así que la formación vigente asume el reto de capturar la esencia, el concepto y el “espíritu” de la idea primigenia para grabarla en su integridad. Bajo un impecable empaque, como la gente de A Tutiplén nos tiene acostumbrados, el disco arranca con los ascendentes teclados y guitarras de “Agujero Blanco”, lográndonos hipnotizar de inmediato, pues resulta imposible no ser cautivados por sus cósmicas cuerdas y capas de feedbacks, que nos conducen por sugerentes parajes oníricos, como si estuviéramos dentro de un remolino, haciéndonos volar nuestros sentidos por los aires, consiguiendo un magistral inicio de álbum. Luego, “Antes que…” toma la posta sonora dejada por “El Naranja de tus ojos”, al exhibir muchos elementos musicales de este tema, como si se tratara de su segundo episodio.  “¡Muero! Gritó un dios enfermo”, resulta toda una contundente descarga de brutal noise y punk rock “al por mayor”, cuyos furiosos golpes de percusión parecieran buscar la destrucción de las tarolas, aunque su ejecución en vivo suena todavía más bestial. Las guitarras rítmicas de la rockera “Restos de la vida”, se perfilan dinámicas y envolventes, sobre todo por los arreglos con el Wah-wah, mientras que la densa y ruidosa marcha guitarrera de “Árbol Réquiem” se encarga de reproducir ambientes psicodélicos. Prosigue el sosiego bucólico que irradia “Luz de ti”, tema de fina ternura, cuyo panorama que se ve irrumpido por unas ininteligibles voces de protesta masiva, inconexas guitarras y baterías que lentamente van construyendo la incendiaria “A patria o muerte”,  dispuesta a sacudir conciencias con sus proclamas, guitarrazos y aporreos tan embriagadores e ideales para el “pogo” como los de “Libertad” o “Ahora”. La vena contestataria permanece con “(Los políticos) Solo quieren bailar”.
Al preludio rocanrolero de  “Ah! La vía crisis”  prosigue un séquito de guitarras en clave “veltviana”, presentándonos uno de los mejores momentos de la obra. Y el trance se volverá etéreo con la espacial “Decirle hola, Capitán Bryce”, delicada, tierna y sobrecogedora pieza, capaz de trasladarlos por el espacio. Las melódicas guitarras de “Entrópica” (Con las alas quebradas), nos regresa a nuestro estado terrenal, mientras que en la ecologista “Lobo marino”, JJ y cía. Se despachan con una serie de arreglos bolerísticos, criollos y hasta vernaculares, para hacer gala de su riqueza ecléctica.
Como bonus track, la banda nos presenta la versión de “Luz de ti”, grabada con la formación del 2007, destacándose por sus ensayos étnicos con moseño y didjeridoo, ejecutados por el propio JJ. 
II, es el eslabón para comprender la historia de El Aire, así como la transición entre I y sus siguientes episodios. Tremendo obsequio musical para compensar la paciente espera (casi dos décadas). “Qué más puedo yo decir…”



3.
HONEY
MIYAGI PITCHER
Chip musik
Esta nueva entrega de Miyagi Pitcher, Alexander Fabián Gómez (quien también es  Ozono, Siam Liam, Alcaloidë, Ban and Flap y líder del colectivo electrónico Chip Musik), consolida la creatividad del músico, en esta ocasión dejando de lado las reversiones de “clásicos” para experimentar aún más con los teclados y las programaciones, avocándose a ampliar su horizonte sonoro, consiguiendo piezas tan majestuosas como la astral “Dreams”, yendo en pos del ambient music y lo etéreo como bastión de su obra, producto de haber “sentido electricidad en las venas al trabajar en este disco…”
Honey  derrocha hipnótico ambient, idóneo para encuentros oníricos, que arranca con la sonoridad “pastrula” de “Dendrita”, hechizándonos la fantasiosa (y distorsionada) voz de Cassie Leclair, acelerada en revoluciones y acompañada por una serie de percusiones sonando a añejos engranajes. Prosigue las ambientaciones introspectivas y surrealistas de “Explosions Of Feelings”, de magníficas percusiones espectrales. Incitándonos hacia la levitación sigue la cósmica “Honey”, sin duda la mejor del disco, pista de corte ambient, evocando por momentos a los grandiosos Silvania, un tema que juega con nuestras emociones más profundas y extrañas, teñida por grisáceas sonoridades, imposible dejar de relacionar su sonido con pasajes de la serie “Cosmos” de Carl Sagan, como si fuera la “cortina” de esta. En esa onda espacial continua “Galaxy”, pieza que hace honor a su nombre, poniéndonos por instantes en órbita.
“Express 88” se convierte en el soundtrack perfecto de infinitos parajes galácticos, inspirándonos sensaciones dramáticas, llevando nuestros sentido a través de las constelaciones, mientras que “Rapptor” nos regresa a la tierra, cuyas sonoridades se encargan de reproducir paisajes naturales ocasionados en gran parte por sus peculiares sonidos emulando el mañanero canto de las aves.
Tras la calma de la pista anterior, unos enloquecidos sonidos computarizados flotando sobre una atmósfera ambient son disparados sin reservas en “Bunny”, tema que guarda cierta relación con electrónica producida por gente como Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never). Más momentos delirantes llegan con el onirismo sideral de “Honey”, ambient en su estado más puro, otra joya del disco a pesar de su brevedad. Más alucinación ambiental arriba con “C4U”, reconstruida sobre la base de la pieza “Crazy For You” extraída del álbum Pigmalion (1995) de los Slowdive, donde transcurren envolventes sonoridades brumosas e hipnóticas. Las portentosas y empalagosas percusiones de “Pets” (otra vez apoyadas por las voces de Leclair) resquebrajan la atmósfera  para que sutilmente se sucedan susurrantes y fantasiosas voces, así como delirantes arreglos de guitarras, convirtiéndose en otro viaje musical pasado de vueltas.
“Aroma” a fábrica es el que se respira en la fría “Velvet Eyes” (de nuevo con  Leclair), sensación gélida que persiste con la sonoridad entrecortada del remix de “Honey” realizado por Alcaloidë. La sonoridad dantesca de “Susi” (con apoyo de Leclair y Siam Liam), cual avalancha de nieve, luce amenazante hasta que es detenida por hipnóticas percusiones y una serie de sonoridades que parecieran querer alcanzar las estrellas, para finalmente enrumbar en una marcha astral, donde el subconsciente es dirigido hacia el tercer cielo. Excelente cierre para esta espectacular obra. 
Uno de los mejores discos del año, sin mucha pompa ni publicidad de por medio, como caracteriza a las producciones de este sello electrónico. 


2.    
SESIÓN INVERNAL
PAISAJE 3
Muki Records
Lo menos que podíamos esperar de un proyecto identificado con una de las obras majestuosas del pop contemporáneo y pretenciosamente autoproclamado como cultores de “trip-gaze” (sí, una mezcla de “trip-hop” con “shoegaze”), era un disco tan bueno como este. Un trabajo que respalda con creces las elevadas aspiraciones del dúo mollendino conformado por el guitarrista Raúl Begazo (Aero, Fobya, Orquídea) y el “blogger”, Mauricio Miranda (Blog del Bam). 
Al dúo le tomó dos años la consecución de Sesión Invernal, disco grabado en Carmina Home Studio (propiedad de Begazo), pues si bien ambos músicos son naturales de Mollendo, la distancia por sus respectivos empleos, fue un factor que influyó en la demora de la producción del material, caracterizado por un bajo bien pronunciado (y pisado también), creando sensaciones intrigantes, sobre las que transitan una serie de ambientaciones, edificadas por volátiles cajas de ritmos, sonoridades drum’n’bass, murallas de distorsión, capas de feedback,  taciturnos teclados, melodías a downtempo, concibiendo música paisajística y muy rica en textura a pesar de su sencillez.
La “sesión” se inicia con la “ferroviaria”, “UVB-76 (intro)” dejándose escuchar audios quizás sampleados de dicha emisora rusa en onda corta, cuyo propósito es un misterio. La densa marcha de “Fire Bird” nos entrega hacia enigmáticas atmósferas, cuyas misteriosas secuencias y retumbantes pianos nos ponen en trance. Luego, la sonoridad ambient de “Sonar” sirve como soporte para lanzar vuelo a una flotante percusión, y posteriormente expulsar rugosas capas de feedbacks, dispuesta a “flagelar” el espacio.  Prosigue, la sofocante secuencia de percusión de “Hate”, que nos introduce a un tenso ambiente, donde nos vemos rodeado por un hipnótico bajo, desfilando una serie de atractivos ruidos.
La saturada sonoridad etérea y misteriosa de “Doppelgänger” es realmente narcótica, algo de Boards of Canada por ahí, delirio del cual somos removidos por una potente descarga de corrosivas guitarras y ensordecedora percusión que resultan cautivantes. Luego en “Undermind” somos envueltos por una descontrolada y maquinal marcha, dispuesta a volarnos los sentidos. La “downtempo”, “Invernal”, apacigua nuestros ánimos, cuya lánguida pero paradójicamente rítmica marcha, se constituye como la compañera ideal para caminatas bajo la lluvia, resultando atractivos sus estruendosos sonidos sobre el final. La retorcida electrónica inicial de “Acid Trip” gira hacia una adictiva secuencia de percusión, disparando una serie de distorsiones embriagadoras.
Con los sugestivos ambientes inhóspitos que nos dibuja “Midnight” y sus atmosféricas distorsiones, el dúo muestra su capacidad para trasladarnos a diferentes parajes sónicos sin problemas. La breve ambientación “acuática” primaria mutando hacia sonoridades mantra en “Raindrops” es genial, no en vano se convierte en mi pieza favorita del álbum, imposible retirarla del lugar más recóndito de mi cerebro, donde entre hipnóticas guitarras y percusiones étnicas nos lleva el subconsciente hacía la morada de los dioses, más hermosas notas de guitarra son expuesta en una dulce pieza acompañada por intrigantes golpes de piano y percusión desfilando en la nostálgica “Voyage”.
Finalmente los Paisaje 3 nos sacan de un ensoñador paraje para transportarnos al tenso de “14”, cuyos nocturnos ambientes van sucediéndose sobre un punzante bajo, y el “scratch” de un viejo vinilo, y como “bonus track”, redondea la faena una sugestiva pieza de percusión y bajo, limpia pero contundente.
Sesión Invernal, continúa con la feliz aparición de trabajos experimentales en lo que va del 2016, como los de Kimox y La Vie, para variar, también arequipeños (por si acaso soy limeño), que si bien los mollendinos repasan sonoridades noventeras ya exploradas, se muestran como un acto inédito en nuestro medio. De ahí la plausible labor de Luis Espinoza de Muki Records, por apostar por este proyecto musical.


1.
HEARTS
REGISTROS AKÁSICOS
Dos años después exactamente cuando ya teníamos casi terminada nuestra lista anual, nuevamente Aldo Castillejos (ex Serpentina Satélite, Espira, Evamuss, y un largo etc.) junto a Sandra Villarreal, nos ofrecen una incomparable producción, metiéndonos otra vez en felices problemas para concluir con nuestro ranking.
Hearts se llama este nuevo acto sonoro del dúo que para la ocasión, cuelga las guitarras, apaga los micrófonos (salvo la participación de Sandra en el primer tema) y guardan las baquetas para entregarse de lleno a crear música electrónica, que transita por los diversos estilos de este género.
La compacta secuencia electrónica de percusión en “Try Me Out” nos conquista de inmediato, así como el susurrante y seductor canto de Sandra Villarreal, además de sus inquietas sonoridades sintéticas. Desde el arranque deduces que vas a escuchar algo grandioso, que no se da todos los días.
Los sonidos sintéticos que llenan el espacio en “This is Just A Game”, nos terminan envolviendo y capturando, luego en una onda más dance asoma “Hearts”, pero a la vez de rasgos intrigantes. Luego surge una de las mejores canciones del año, “1991”, que tras demoledores ritmos Pet Shop Boys, emerge un conmovedor teclado “synthwave”, que suena mágico, hipnótico, de ensueño, que nos penetra el corazón, llevándonos al éxtasis, sin temor a equivocarme, la mejor pieza electrónica concebida en nuestra historia, sencilla pero de una contundencia impresionante. Amor a primera vista (escucha).
Tras los emotivos pasos de baile ensayados con el anterior track, en “Invisible”, el dúo nos narcotiza con una pista IDM, cuasi drone, martillando ligeramente nuestros sesos una y otra vez, dejándonos sin reacción. La extensa “Todo Este Tiempo (Parte I & II)”, nos presenta una adictiva secuencia de etérea electrónica, nuevamente misteriosa, rítmica, que se te incrusta por la piel sin darte opción a nada sino a someterte a su delirante sonido, tras algunos sombríos minutos sobresale sonoridades discotequeras más luminosas, psicóticas y elegantes. La coqueta e hipnótica programación de “Les Aurores Boreales”, de rasgos lúdicos, es una pista para ensayar una inocente danza, de aquellas que descubrimos por instinto entre la infancia y la adolescencia. 
La “ambient” “24 de Mayo”, es otras sublime pieza que concluye con este viaje electrónico, que sin letras de por medio, cala en lo profundo de nuestra alma, escarba en nuestros recuerdos, inquieta nuestra adolescencia sepultada por el hombre maduro en que nos hemos convertido, que nos traslada de la nostalgia a la alegría sin restricciones. Castillejos y Villarreal lo han vuelto hacer, crear otra obra de arte.