jueves, 19 de mayo de 2016

POUNDA & NOMODICO: SONANDO COMO BESTIAS

SONIDO BESTIAL
POUNDA & NOMODICO
Independiente (2016)
Parecía que veíamos lejanos los “tiempos violentos” y crudos que se viven en los suburbios norteamericanos, pero ahora forman parte de nuestra realidad, o mirábamos con indiferencia su existencia,  sobre todo en la capital, estilos como el rap y el hip-hop se erigieron como estandarte de la expresión de estos guetos “gringos”, presentando “radiografías” sonoras del contexto socio-cultural que los rodea. Combos como N.W.A., Cypress Hill o Public Enemy, además de relatar la realidad callejera, dieron al mundo una propuesta musical rica en el empleo del sampler, jugar con textutas sonoras y  fusión ecléctica, mientras que en UK, gente como Tricky o Massive Attack, evolucionaron hacia el trip-hop.
NoModico & Pounda
En el Perú si bien asomaron algunos cultores de estos estilos, creo que hasta la fecha no hemos estado ante una propuesta sólida, es así que Pounda & NoModico a través de su álbum Sonido Bestial, sobresale como un abanderado del rap y el hip hop de “vieja escuela (old school)” dentro de nuestra escena, por su esmerado trabajo de producción y esas letras que hacen saltar la “pus” de una nación infectada por diversos males.
Aunque todo no es pesimismo, pues “Danger”, tema que prosigue al “Intro”, se constituye en un justo tributo para aquellos que “sudan la gota para llenar la olla”, que comprenden la mayoría de la clase trabajadora subempleada de nuestro país, y que precisamente no es la que está en las oficinas ni viste saco y corbata, sino que vive del día al día, como se observa en su videoclip que circula desde octubre pasado, otro aspecto destacable del tema es su pegadizo sampleo de cuerdas extraídas de un “bolero cantinero”. 
El sensual soul que rodea “Voz” (con la dulce participación de “Fefa”) resulta somnífero,  el arranque “sinfónico” de “Actitud”,  la etérea “Madre e hija”, de una crudeza desgarradora en sus liricas y bases jazzísticas, la atmósfera siniestra de la breve “Interlude Luciérnaga”, envuelta por capas de sonoridades industriales, la hibridez experimental de “Interestelar”, de ambientes espectrales y nebulosos, con coqueteos trip-hop e insinuaciones hacia el “despegue” hacia otras latitudes espaciales, sin duda es la más experimental y mejor canción del disco, los beats y demás elementos de percusión en la maquinal “Maniquí” (con el avasallador rapeo de “Anco”), la alucinada (y por momentos sonando a pieza embrujada) “Divina Comedia” (con “Marzhial” en el rapeo), creando paralelismos entre el relato de la obra y nuestra realidad, los sombríos beats y voces fantasmales de “Luciérnaga”, la enrarecida atmósfera de “Blur Love”, el contagioso falsete fantasmagórico que acompaña a los ritmos de “Sonido Bestial” a largo del tema, los sonidos delirantes de “Ojos de Gato”, la indescriptible y a la vez sugestiva “Outro”, demuestran los generosos dotes creativos y de producción  que posee el dúo, donde Francisco de los Heros, “Pounda”, se encarga de la instrumentación (además del diseño de las portadas de los discos) mientras que Richard Collantes, “NoModico”,  de los arreglos musicales, mezcla y masterización, cuyos variopintos sonidos yuxtapuestos transitan sobre un sólido “asfalto” hip-hop en su “estado más puro”, como lo señalan sus seguidores.
Estamos ante un buen álbum que lleva a buen puerto lo ensayado en Cosmofonica, su producción anterior.  Un disco de feliz experimentación hip-hop, grabado y producido por los propios artistas en Respect, su estudio personal, que si bien se lanzó de manera virtual en diciembre pasado, este año ha visto la luz su edición física. Por ahora Pounda y NoModico están preparando el material de su nuevo álbum, que esperamos siga “golpeándonos” los sentidos como lo ha hecho este Sonido Bestial, una producción rica en texturas sonoras como pocas.     




lunes, 9 de mayo de 2016

BANANA CHILD: EMPTY ROOM-Reseña

EMPTY ROOM
BANANA CHILD
Independiente (2016)
La novel banda peruana de revival surf-rock conformada Franco Yangua (voz y guitarra), Santino Vega (voz y guitarra), Sergio Yangua (batería) y Diego Malaspina (bajo) nos entrega su primer álbum, un más que auspicioso debut plagado de cromáticas melodías, evocando relajantes postales playeras. 
Aunque la inicial “Waves”, de rasgos indie-pop, con ciertos tintes Wild Nothing por ahí, nos puede llevar hacia otras latitudes sonoras, su atmósfera íntima y etérea resulta harto gratificante tras escuchar sus cálidos y coquetos punteos. También se salen algo del libreto “Bumpy”, con sus inaugurales punteos en clave “afro” que luego se entrelazan con melódicas guitarras y ligeros teclados, y la rítmica “Really Really Dance”, asomándose nuevamente esos rasgos “afro” en sus orígenes. Desde “Witty” hasta “Something Different”, pieza que resume a la perfección el manifiesto sónico de la banda, los Banana logran hacernos pasar un buen rato, al compás de sus carismáticos punteos, alegres bajos y propulsivas percusiones, logrando música colorida y encantadora, “respirándose” un ambiente sesentero, armónico, nueva olero, de los baile “a-gogó”, de las matinales visualizando o donde podemos visualizar a “Las Cincodélicas” en plena danza.  
La correcta instrumentación de “Every Night Seems a New Morning” marca un punto alto de la producción y el sello distintivo de lo que muchachos quieren alcanzar. Resulta sorprendente que estos “jovenzuelos” que apenas llegan a los 20 años hayan podido absorber un estilo musical tan ajeno a su época, disfrutado quizás por sus abuelos, y el que ellos mismos hayan producido su material, mezclado y masterizado por Christian Vargas (Abrelatas, Teleférico), en el estudio Tamboril.
¿Aspectos por mejorar? quizás las voces y el ofrecernos algo más de versatilidad dentro de su paleta sonora, que si bien se observan ciertos intentos como en “Timelines”, por cierto otro buen corte del disco, o los acelerados riffs y ligeras distorsiones en “Plenty Of Eyes” y “Look What You Do”, se espera que en el futuro exploren con otras sonoridades para enriquecer aún más su gratificante propuesta, que en esta ocasión no se ve empañada, sino destaca por todo el ímpetu y la claridad sonora que los Banana Child le han impuesto a su trabajo. 
Diego, Sergio, Franco y Santino en acción
Por ahora Emty Room está disponible en formato virtual  y hace unos días el cuarteto invitó a sus seguidores en el Facebook para que eligieran la canción del álbum que debería ser el primer videoclip. Buen e irreprochable debut de estos correctos ejecutantes de las melodías del ayer, quienes declaran que hacen "música surf para aquellos que no surfean".  




miércoles, 4 de mayo de 2016

WAYO EN EL CAMINO

“CREO FIRMEMENTE EN EL PODER DE LA CANCIÓN”  
ENTREVISTA
Bajo el lema “la música une”, Wayo, el cantautor limeño de pop-rock, ha podido cimentar una  positiva e ininterrumpida carrera musical de 14 años, resumida en su reciente producción En el Camino, álbum que tuvo la oportunidad de presentarlo en nuestra ciudad pocos días atrás, en una serie de auspiciosos shows. Aprovechamos la oportunidad para conversar con el músico, productor y docente musical sobre sus inicios, presente y anhelos.     
  
INICIOS E INFLUENCIAS
TM: ¿Quiénes te motivaron a ser músico?
Wayo: Mi madre y la música en sí misma. En casa siempre había música, la música nos unía, en los momentos alegres y en los tristes siempre nos refugiábamos en la música. Entendí, de niño, que la música me permitía conectar con los demás de manera inmediata y que a través de ella podía ser libre, intocable y feliz. Al crecer mi motivación para querer hacer música fue esa: buscar la felicidad, ser libre, ser yo. Fue así que nació Último Refugio y la inacabable convicción de querer hacer música, que arde hasta hoy.

TM: ¿Cómo se dio tu salto de la batería a ser cantante?
W: Fue natural, una amiga me prestó una guitarra y así empecé a hacer mis propias canciones, empezaba grabando las baterías y de casette a casette les iba montando la música, la melodía y al final las letras. Al final sentía que la conexión con aquellas canciones me empujaba a cantarlas, aunque al inicio no lo hacía bien, me esforzaba por hacerlo y aprender con ilusión. Si bien estudié con el maestro Manuel Cuadros Barr, en mi canto hay más de ganas, actitud y necesidad de expresión que de lucimiento o técnica. 


TM: ¿Qué te dejó tu paso por Último Refugio?
W: Mucho aprendizaje, mucho desborde y sobre todo el saber hasta dónde puedo llegar a nivel físico, mental y amical. Aprendí a componer, a cantar, a presentarme en vivo y a encarar la música como un oficio al cual se le debe respeto, compromiso y amor. Me quedo con los buenos recuerdos y las canciones.

TM: Recuerdo que en un concierto de Último Refugio en enero de 1998 interpretaste “En algún lugar” de Duncan Dhu e iniciaste tu última presentación en Arequipa con ese mismo tema ¿alguna particularidad con esa canción?
W: Es la canción con la cual aprendí a tocar guitarra, me recuerda estar solo en la banca del parque de mi barrio en San Miguel, solo con la música; me recuerda a mi mamá cada vez que me iba de viaje; y ahora le sumo que hace un par de años le conté en persona a Mikel Erentxun todo esto y que me gustaba mucho cantarla en vivo, y él me pidió que la siga cantando, que la única forma de mantenerse vivo es en boca de otra gente. Es un tema que me motiva e impulsa día a día a querer ser músico.

EN EL CAMINO

TM: ¿Wayo intenta transmitir esperanza a sus oyentes a través de sus canciones? Pues temas como “Si te sientes solo hoy”, “Confiesa” o “Resistiré” me dejan esa impresión.
W: Desde niño tengo impresiones y recuerdos tristes, tiempos de carencia y soledad. Cuando empecé a hacer música todas las canciones reflejaban eso, oscuridad, silencio, dolor, etc… Ya lo viví, no me interesa, no le encuentro placer a ser sub humano, a relamerse en la miseria, yo quiero ser feliz, por eso decidí dedicarme a esto, para cambiar mi vida, mi mundo y el de quienes estén a mí alrededor. Creo firmemente en el poder de la canción, en el poder de la palabra; las palabras crean realidades y es así que expreso lo que siento, porque si uno lo siente lo puede sentir cualquier persona. No son canciones de autoayuda pero creo que si ayudan. Todo depende de la experiencia personal. En mi caso quiero crecer, mejorar como padre, esposo, amigo, colega, compañero y persona. Por eso amo la música, porque me hace bien y si este bienestar le hace bien a alguien más es ya una misión cumplida. La esperanza es vaga, sólo la acción tiene valor.

TM: ¿Cuál es el mensaje que tratas de expresar con tu álbum “En el Camino”?
W: Que el camino es muy largo, que a veces no se ve, que sólo se le conoce andando un paso a la vez.

Wayo con su productor y guitarrista Gonzalo Gamboa en su reciente show en Arequipa
TM: Cuéntanos qué has aprendido de cada uno de los productores con quienes has trabajado
W: A confiar. Me encuentro en plena etapa de grabación de mi próximo disco con mi productor y guitarrista Gonzalo Gamboa Arrieta, es un proceso en el cual me siento más contento y confiado, Gonzalo entiende y traduce las inquietudes y arreglos presentados en el demo que hice para este trabajo y así estoy seguro que llegaremos a buen puerto. Inevitablemente en mi forma de componer ya produzco, entrego varias ideas, lo bueno de contar con un productor es que busca ordenar y armonizar las inquietudes para bien la canción.

TM: ¿Cómo logras el equilibro entre, la familia, la música y la docencia?
W: Soy ordenado, metódico y puntual. Es una forma de vida aprendida a pulso y a golpe de errar. Antes no era así, pero las responsabilidades te empujan al orden, y en ese orden hoy vivo feliz. Hay momentos para todo, incluso para desconectarse y vivir unos días sin horarios. Ahora, agradezco al Universo el brindarme la oportunidad de que mi vida gire alrededor de la música. La música son mi alas, la docencia mi ilusión y mi familia mi punto a tierra.

    
TM: El tema “El cantante va” ¿es acaso el colofón de tus composiciones?
W: Es una canción que resalta el oficio, es mi homenaje a todos aquellos que empuñan una guitarra y usan su voz para vivir. Al componerla tenía la imagen de algunos músicos que admiro como punto de inspiración, luego me di cuenta que también hablaba de mí. Gonzalo le puso harto cariño a la producción y es así que suena grande. En vivo crece mucho más. Creo que marca un buen cierre de ciclo, por eso está última en el disco.

TM: Al revisar tu sitio web destaco que todo tu material discográfico está para libre descarga ¿por qué tanta generosidad con tus seguidores? ¿Crees que esa estrategia te ha ayudado a difundir a más gente tu material?
W: En tiempos donde vender un disco es casi mendigar prefiero que la gente tenga libre acceso a mi música. Ahora, cuando vendo un disco después de un concierto siento que la misión se cumple por triplicado.

TM: ¿Cómo ves el panorama actual de la escena local en comparación con la época de tus inicios? ¿Qué males crees que persisten a pesar del tiempo transcurrido?
W: Veo una cantidad de talento impresionante, artistas y bandas con la información y recursos al alcance de la mano, instrumentos y equipos de primer nivel, mucho conocimiento de marketing, tecnología y redes, falta insistir en la calidad de persona. Mantengo y defiendo la idea de que la música une y que a la larga la Educación nos permitirá entender que sólo a través del trabajo en equipo la música local logrará repotenciarse, crecer, despertar una industria y dar trabajo. Mientras tanto la torta se la seguirán repartiendo los mismos de siempre.

Gracias Tesoros Mundanos por la oportunidad de darme a conocer a sus lectores, nos vemos ¡En el camino!


WAYO EN EL "TUBE"