jueves, 31 de diciembre de 2015

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS DEL 2015 - Parte II (29-22)

Siguiendo con los aspectos positivos del panorama internacional durante este año, destacar el retorno sorpresivo de Wilco, presentándonos su versión más rockera, así como los escoceses de Belle & Sebastian mostrándonos su lado más “dance”. El post-punk revival de The Soft Moon o el shoegaze sideral presentado por No Joy. Las consolidaciones de Madjical Cloudz, Twin Shadow, Holly Herdon y East India Youth. El polémico Mark Kozelek metiéndole distorsión a su tradicional sonoridad acústica o el redescubrir a los Inventions,  a quienes descartamos el año pasado con su tibio debut . A horas de comenzar el 2016, aquí la segunda parte de nuestro recuento mundano.     

29
GHOST CULTURE
GHOST CULTURE
Phantasy Sound
El proyecto personal del DJ londinense James Greenwood, nos ofrece en su debut un contundente festín de sonoridades electro-pop, house, synth-pop, dub, down-tempo, para ser bailadas a la luz de la penumbra, capaces de crear ambientes claustrofóbicos, espectrales y siniestros pero sin ánimo de intimidarnos, sino de ir a su encuentro sin reparos, pues el músico emplea las sonoridades 80s para recrearlas y darles vigencia a través de las 10 pistas que conforman el álbum.
Desde el saque la electrónica liquida transitando de un extremo a otro de nuestros parlantes, causando efectos hipnóticos en la sugestiva “Mouth”,  la sombría y susurrante voz (y también a lo largo de todo el álbum) de Greenwood   envuelta por una amalgama de percusiones y sonidos sintéticos resultan sedantes en “Giudecca”, los sinuosos teclados de la cautivadora  “Arms” y todavía terminaremos más atados ante sus sonoridades computarizadas, son puntos referenciales de atractivo de la propuesta del DJ.   
Ambientes íntimos se construyen para “Glaciers” y “Lying”, donde nuevamente los sonidos computarizados parecieran poblar una habitación desierta. Los parajes pasmados de “Answer”, donde no nos queda de otra que someternos a su aplastante electrónica y el cierre de corte dark-wave de “The fog”, dejándonos ciertas reminiscencias al Depeche Mode oscuro de la época del A broken Fame, son claras muestras de los ambientes oscuros, fríos y bailables que el músico es capaz de levantar gracias a su exquisita electrónica “retrofuturista”.
    

28
STAR WARS
WILCO
Dbpm
Cuatro años han pasado para que los liderados por Jeff Tweedy nos entreguen un nuevo álbum, para esta ocasión los de Chicago han esquivado las estrategias y convenciones tradicionales de marketing, apoyándose en otras, primero, lanzándolo sorpresivamente, segundo, colocándolo para libre descarga por un mes,  y tercero, ponerle un título tan en boga por estos meses y familiar para el público. Yendo al lado musical, en esta oportunidad a su ya consabido sonido, Wilco le añade texturas más rockeras que se dejan notar desde la intro “EKG”, pasando por las abrumadoras capas de feedbacks que son arrojadas en varios instantes de “More…”, las distorsiones zigzagueantes en “The Joke Explained” o sonoridades noise de “Radom Name Generator”, o las atmosféricas guitarras de “You Satellite”, o todavía más ásperas, galopantes y alucinantes en “Pickled Ginger”, hasta llegar a las rocanroleras en “Cold Slope” y “King of You”.
Esta vez los comandados por Jeff Tweedy se ponen más "duros"
De otro lado, las plácidas “Taste The Ceiling” y “Where I Do Begin” se erigen como los “lunares” de la obra, al conservar esa estética folk tan propia de la banda en medio de un mar de piezas dominadas por sólidos guitarrazos, que tranquilamente hubieran sido concebidas por actos como Sonic Youth, aunque también exhiben influencias Velvet Underground y de grupos garage rock,  y que probablemente al seguidor, amante del sonido neoclásico de sus anteriores obras les resulte un buen disco pero de los que son para completar la colección. Sin embargo para nosotros Star Wars significa un giro refrescante en el sonido de la emblemática banda norteamericana. Mención aparte para su majestuoso cierre con el delicado onirismo expuesto en “Magnetized”

27
UNIVERSAL THEMES
SUN KIL MOON
Caldo Verde Records
Mark Kozelek está prolífico. El año pasado nos entregó  el excelente Benji, puesto N° 20 en nuestro ranking anual, ahora nos ofrece Universal Themes, que si bien no llega  a los niveles de su antecesor, sí hace lo suficiente para que lo consideremos entre nuestros favoritos del 2015, pues el ex Red House Painters, persiste en sus atmósferas folk-rock, salpicadas por su amargo canto y en esta ocasión enchufándole guitarras eléctricas y subiendo el amplificador al tope, concibiendo melodías más tortuosas.
Tres magníficas piezas al hilo nos conectan de inmediato con la obra: los 9 minutos de “The Possum”, donde en medio de un amargado canto, Kozelek nos da un paseo por diversas sonoridades, desde una machacante guitarra acústica, que luego se vuelve intermitente y experimental, hasta mandarnos a una marcha folclórica de feria de pueblo; La épica “Birds of Films”, donde unas delicadas cuerdas acústica nos va meciendo y adormeciendo hasta que somos elevados por una espectacular sonoridad atmosférica  creadas por ¿mandolinas?, evocando nostálgicos parajes bucólicos; y, la furiosa “With a Sort of Grace I Walked to the Bathroom to Cry”, golpeándonos de inmediato con sus rabiosas distorsiones, que van alternándose con instante post-rock, hasta que Kozelek sobre el final decide adormecer la fiera que lleva dentro al ejecutar este tema. Hasta aquí podríamos darnos por bien servidos pero el desenfadado artista persiste en entregarnos prolongadísimas piezas que no siempre resultan efectivas,   salvo en la acosadora y espectral “Little Rascals”,  los ambientes depresivos de “Garden of Lavender”, aunque también le debieron meter su respectivo corte de minutos, o el alucinógeno “noise” de “Ali/Spinks 2”, con un Kozelek disfrazándose de Thurston More y Lee Ranaldo, demostrando  que sigue siendo un excelente narrador de historias acompañado por su guitarra, aunque este año se hizo más conocido por su polémica composición en referencia a los War On Drugs que por Universal Themes



26
MUTANT
ARCA
Mute
He aquí la alucinación, la “pastrulada” perfecta o “marcianada” surrealista del momento de la música electrónica, concebida por obra y gracia de Alejandro Ghersi, el productor de origen venezolano, el culpable de la resurrección de Björk con su magnífico Vulnicura, además de producir a FKA Twigs y Kayne West. Este alienígena sonoro, conocido bajo el alias de Arca, nos arremete a la “prepo” una hora de música quimérica a través de sus 20 delirantes piezas que te sacarán los pies de la tierra para llevarte a inhóspitos lugares o aquellos que son concebidos por la imaginación de una mente enferma. Desde el saque, su arrollador inicio con las desquiciadas “Alive” y “Mutant”, los sugestivos sonidos acosadores de “Vanity”, la vorágine maquinal y espeluznante de “Sinner” no hacen sino que experimentes zozobra, paranoia, pero toda esta obra ¿no significará acaso la encarnación de lo repulsivo e incómodo  que resulta cohabitar con este mundo sometido a la contaminación tecnológica y auditiva?
Más bloques macizos de ruidos electrónicos, golpes sintéticos y sonidos extremos irán desplomándose sin piedad sobre nuestros cuerpos y sentidos resultando un placentero masoquismo su escucha, que irá aligerándose para luego meternos a los oídos sonidos saturados y estridentes, pero conforme va llegándose a su final la música se tornará más densa, por ratos también harán su aparición ambientes melancólicos, sonoridades minimalistas, pero igual de intimidantes, teniendo en la discordante “Peonies” el punto final para tan complejo viaje sónico. 


25
MAGIC WHIP
BLUR
Warner Bros/Parlaphone
El tan esperado nuevo álbum de Blur tras su reunión el 2008, vio por fin la luz este año, convirtiéndose en el disco más ecléctico, experimental y psicodélico de la banda, una de las  más emblemáticas del pop británico. Sin duda, una prolongación de lo desarrollado por Albarn en su auspicio debut solista, donde los músicos experimentan a su antojo con múltiples sonoridades apelando a las libertades y licencias que solo la fama y los años pueden otorgar.
Los Blur han explorado hacia sonoridades sinfónicas y electrónicas, así como también la recolección de elementos dub, jazzísticos y orquestales, atreviéndose a ir más allá de sus límites. 
Abre el disco la nostálgica “Lonesome Street”, un resumen perfecto de las sonoridades exploradas por la banda a lo largo de su carrera, pop ligero y listo para el consumo. “New World Towers”, da un vuelco en dirección opuesta con su antecesor,  ofreciéndonos ambientes introspectivos  con ciertos rasgos orientales, coqueteos de minimalismo electrónico matizados con cuerdas acústicas y el apesadumbrado canto de Albarn. Los sugestivos riffs y distorsiones de Coxon, la maquinal percusión de  Rowtree   y la insolente voz de Albarn nos atrapan en la ruidosa “Go Out”, imposible no derretirnos ante sonidos tan adictivos. Más desfachatez es expuesta en la hibrida “Ice Cream Man”, cuyos sonidos fluctúan entre lo exótico, lo acústico y la electrónica, más eclecticismo combinándose con ciertos ambientes espectrales se exhiben en la genial “Thought I Was A Spaceman”, envolviéndonos con sus relajantes atmósferas, que sucumbirán ante la base rítmica impuesta por James en el bajo y Rowntree en la batería, y el despegue psicodélico, merced a los sonidos emitidos por la guitarra y efectos de Coxon.
En “I Broadcast”, los Blur dejan por un momento los sonidos experimentales para entregarnos  un explosivo tema pop, que nos remite a su época dorada pero solo será una pausa, pues con melancólica “My Terracota Heart” retornan a las ambientaciones introspectivas, y en la épica “There Are Too Many Of Us”, repasan sus intentos de alear su magistral pop con lo sinfónico. En la elemental “Ghost Ship”, nos entregan cálidos momentos gracias a los básicos pero a la vez hipnóticos riffs de Coxon.       
En la recta final desfilan: “Pyongyang” cuya citara china se encargan de crear una tensa y misteriosa atmosfera, para que luego unos teclados ascendentes en combinación con la voz de Albarn e indescriptibles ruidos electrónicos nos introduzcan hacia una delirante bruma psicodélica, la festiva “Ong Ong”, de peculiares voces desganadas en los coros, y “Mirror Ball” cuyas cuerdas nos hace experimentar añoranza y describirnos un frío atardecer frente al mar observando una tenue puesta del sol.
Un buen retorno de Blur, donde el eclecticismo y la variedad sonora expuesta quizás se deba a su estancia en Hong Kong al iniciar la grabación del álbum y la conducción del productor Stephen Street (The Smiths, Morrissey), el compañero ideal de los ingleses durante su época dorada. 



24
PANDA BEAR MEETS THE GRIM REAPER
PANDA BEAR
Domino
Noah Lenox, A.K.A. Panda Bear, miembro fundador de los delirantes y experimentales Animal Collective, quienes alistan nuevo disco, nos ofrece trece episodios de sonoridades disparatadas, enmarcados dentro del “cuadro” del pop-psicodélico, apelando a la electrónica para sus propósitos sonoros.
Las resonantes voces y sintetizadores del músico, construyendo una especie de plegaria introduciéndonos a un insólito ritual en “Sequential Circuits”, se convierte en un aprestamiento para colarnos en su loco mundo sonoro, donde unos ruidos enrarecidos confluyendo con la etérea voz de Lenox crean sensaciones hipnóticas en “Mr Noah”, la brevísima sonoridad lunática de “Davy Jones’ Locker” enlazándose con el sampleo a Soul Sachers en “Crosswords” nos transporta hacia relajantes parajes, mientras que el ambiente irá oscureciendo de a pocos con “Butcher Baker Candlestick Maker”.
Electrónica de rasgos EBM inician la extraordinaria “Boys Latin”, mi favorita del disco, donde esas hipnóticas onomatopeyas del buen Lenox, resultan barbitúricas. Cierta atmósfera Beatles en la marcha maquinal downtempo “Come To Your Senses”, la onírica voz de Lenox junto al sonido de una tierna arpa flotan sobre los aires brumosos de “Tropic of Cancer”, los ruidos experimentales de “Shadow of the Colosus” son un sabroso entremés para dejarnos seducir por los tiernos pianos atmosféricos de “Lonely Wanderer”, el corte house lo pondrá “Principe Real”,  finalmente los disparatados y por momentos ensordecedores sonidos de “Acid Wash” contrastarán con los angelicales coros creados por Lenox.
Lenox ha logrado juntar satisfactoriamente lo introspectivo con lo psicodélico, lo infantil con lo espacial para entregarnos pop del más psicótico y alucinado directo para las venas.   



23
GREY TICKLES, BLACK PRESSURE
JOHN GRANT
Bella unión
Se esperaba con ansias el tercer álbum del cantautor americano, ex The Czars, que fiel a su estilo se manda con una serie de ingeniosas composiciones embargadas por el humor negro y la acidez.
El ahora músico radicado en Islandia, da inicio a su disco con unos enrarecidos audios de grabaciones, que darán paso al tema que da título al álbum, cuyo arranque nos hace creer que se trata de una continuación de su hit “GMF”, pero la pieza dará otros giros sonoros; su gusto por la electrónica en esta ocasión se exhibe texturas más siniestras, tensas y retorcidas, que se prolongará en piezas como “Snug Slacks”, “Guess How I Know”, ambas de rasgos Nitzer Ebb, y la primera algo más orientada al funk , así como los guitarrazos industriales en “You & Him” o los rasgos minimalistas de “Black Blizzard” mutando hacia sonidos esplendorosos y alucinantes, incluyendo voces robóticas.
“Down Here” marcará el retorno de la guitarra acústica aliándose con sonoridades electro para entregarnos una endiosada pieza pop. Los ritmos discos de “Voodo Doll” resultan atractivos, los ambientes relajados de “Magma Arrives” sorpresivamente se ve invadido por portentosas percusiones, distorsiones, y demás sonidos tornando el ambiente más cargado. Así como las dramáticas ambientaciones de la extensa “No Tangles”, y la reposada “Geraldine”  donde unos platillos ascendentes sucumben  ante la aparición de atmosféricos teclados.   
Sin duda, a pesar de sus momentos de sosiego, estamos ante la obra más “áspera” de Grant, en virtud al poblamiento de sonoridades de maciza electrónica, dura y corrosiva, que se desplaza a lo largo del álbum. John sigues en nuestro altar.      


22
CULTURE OF VOLUME
EAST INDIA YOUTH
XL RECORDING
Al igual que su anterior trabajo, pero esta vez estrenando sello discográfico, el disco fue grabado y producido por el propio William Doyle en su hogar de Londres, que a decir de sus liricas “el resultado no era lo que estaba en mente en un comienzo”, ¿cuál habría sido el planteamiento inicial del proyecto? Solo su creador lo sabe, pues en este nuevo álbum Doyle se apoya mayormente en sonidos más discotequeros y frenéticos, sostenidos por un sinfín de murallas de ruidos electrónicos, pero que en medio de ellas siempre sobresale la cristalina, cálida y por momentos angelical voz de “niño bueno” de su compositor.
En Culture Of Volume la electrónica se colude con lo sombrío a través de ritmos propios de clubes techno para conducirnos por las sendas del delirio, pero para nada embargados por la frivolidad y lo profano sino a través de sus liricas atacarnos de nostalgia, mostrándonos sentimientos descorazonados y luminosos como en “Carrousel”, en medio de tanto sintetizador embriagador. COV  cuya  portada se asemeja a la de anuario de escuela secundaria, pareciera un tributo a los héroes de la vanguardia art-electro-pop: Warhol, Eno, Pet Shop Boys y Bowie.
El álbum se inicia con la instrumental “The Juddering” cuyas aplastantes y ensordecedoras secuencias cíclicas de abstractos ruidos electrónicos van alterando nuestros sentidos, toda esa maciza sonoridad irá mutando  hacia sonidos de densos teclados  que terminará por transformarse en unos golpes “poperos” de piano que se entrelazarán con percusiones y beats atemporales en “End Result”, creando seductores ambientes de intriga y suspenso. Sintetizadores con el volumen al tope y otras herramientas electrónicas nos llevan hacia el frenetismo “trance” en “Beaming White”, ocasionando sensaciones psicodélicas teniendo en medio la interpretación delicada y cándida de Doyle, tema que exhibe claras influencias Pet Shop Boys.  
El promocionado single “Turn Away”, nos atrapa y conduce hacia sutiles atmósferas gracias a su confortable “suavidad” electrónica, que se irá convirtiendo en ambientaciones futuristas y espaciales. Doyle sabe cómo hipnotizarnos y en “Hearts That Never” saca todo el arsenal, pues sus palpitantes y acelerados beats sirven de plataforma perfecta para que se desplacen sus avasalladores sonidos computarizados que irán moliendo nuestro sentidos entregándonos hacia el frenesí, en donde la “tierna” voz del artista trata de “ablandar”  en algo tanta rudeza dancística, que por un momento cambiará hacia sonoridades minimalistas pero que cuando menos lo pensamos el músico vuelve a hacernos “despegar” con sus artilugios “electro”, construyendo con toda esa amalgama de sonidos electrónicos seis extensos minutos de éxtasis “dance”. Sin darnos cuenta ingresa “Enterity”, más flagelación de instrumentación electrónica para el cuerpo, simple y efectiva, que por momentos nos dará treguas con sonoridades “ambient” más reposadas.
Tras tanto jolgorio, viene mi canción favorita del álbum, “Carrousel”, hermosísima pieza edificada por ambientaciones de teclados y sintetizadores, que junto a la espacial y dramática interpretación de Doyle, se asemeja a una panorámica de bellos paisajes vespertinos, toda una caricia para el alma y que por momentos nos hace intentar ensayar la levitación. Emotiva y conmovedora.  En “Don’t Look Backwards” carismáticos sonidos nos van “jalando” hacia ambientes místicos que por momentos adquiere tientes “mantra”. La melódica “Manmner Words”, la pieza más prolongada del disco, 10’18’’, posee unas particulares sonoridades electrónicas de manera replicantes y ondulantes, que nos ánima a  ensayar ciertos pasos de valz, conduciéndonos hipnóticamente hacia sensaciones delirantes que desembocarán hacia una atmósfera densa, tensa y misteriosa, sumándose insoportables ruidos sobre el cierre. Finalmente en “Montag Resolution” nos ofrece los pasajes más “ambient” del disco, golpes sintetizados cuasi metálicos van sucediéndose progresivamente hasta desvanecerse.  
Doyle nos ha vuelto a cautivar con su delirante propuesta, donde nuevamente nos hace convivir lo festivo con nuestro lado más íntimo y  hacer de la nostalgia algo para el disfrute.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS DEL 2015- LADO "A" (33-30)

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS DEL 2015
¿Qué de bueno tuvo este 2015 en el panorama internacional? Los dos discos de Beach House, los soberbios retornos de Björk, New Order y Blur, los conmovedores trabajos de Sufjan Stevens y Julia Holter, la exploración hacia el “lado más pop del pop” (¿?) de Chvrches y Grimes, la danza penumbrosa y delirante propuesta por Jamie XX, las “marcianadas” de Panda Bear o "trangresoras" de Arca, teniendo a Daniel Lopatin y su proyecto Oneohtrix Point Never como el máximo exponente de electrónica lunática, y resaltar, ya que estamos hablando de actos sintéticos, a los argentinos de Mueran Humanos, así como los asombrosos debuts de los congoleños  Mbongwana Star,  del saxofonista Kamasi Washington con su disco triple de tres horas de duración (¡!), los canadienses de Viet Coing reviviendo denso y pesado post-punk o la australiana Courtney Barret y su peculiar folk-country matizado con capas de distorsión y corrosivo rock, y el techno "retrofuturista" de James Greenwood con Ghost Culture. De otro lado, Deerhunter confirmando que lo suyo es reinventarse a través de los discos y el genial álbum de Low. La lista de la reconocida revista británica The Wire, haciéndonos sentir cada vez más ignorantes, cuando ya creíamos tener terminada nuestra elección de los mejores álbumes del año, uno de los culpables que atrasemos la publicación de esta lista, pero debo confesar mi confusión tras examinar todas las obras que me resultaban inéditas de tal listado,  ¿Estamos preparados para disfrutar de las sonoridades extremas del futuro, es una lista para gustos elitistas o no sabemos nada de música y solo es comprensible para “eruditos” del sonido? También al explorar otros rankings de magazines procedentes de Uk, me quedé asombrado por el gran número de solistas y proyectos exponentes del rap y el hip-hop acaparando los primeros puestos, pero definitivamente me quedo con varios de los discos que ya había seleccionado al principio. Habrá que “ponerme al día” y “culturizarme” más al respecto para asimilar las nuevas “tendencias”. Sin duda hay otros aspectos resaltantes de este año que ya se termina y que iremos comentando en las siguientes entregas. 
Finalmente a pesar de todo lo expuesto anteriormente nos quedamos con solo 33 álbumes, la mayoría de ellos como ya lo mencioné gozaron de mi predilección antes de darle vuelta a las diversas listas foráneas. Este año no tenemos 50 álbumes como en los anteriores años (2013-2014), pues no alcanza, así de simple, ¿bueno el 2015? Sí, pero sin llegar a cubrir plenamente mis expectativas.       

33
ART ANGELS
GRIMES
4AD
A pesar de desilusionarnos con algunos singles aparecidos entre este disco y su anterior entrega, el grandioso Visions (2012), tenía la esperanza en que nuestra engreída Claire Elise Boucher, sacará el “as bajo la manga”  y que nos devolviera la fe en su música, y creemos que con Art Angels se ha reivindicado, pero a medias, aun así, alcanza para estar dentro de lo mejor del año.
El pop sinfónico de la breve “Laughing and not being normal” resulta un interesante preludio, para seguir con la entusiasta “California” y prestar atención a la estridente  “Scream”, de paso “rapeando” con Aristophanes, toda una novedad en su repertorio, donde guitarras (nos imaginamos que sampleadas), beats maquinales e histéricos gritos nos eriza la piel. De la misma forma, destacan las sonoridades post-punk del single “Flesh Without Blood”, así como su inmersión en las aguas más profundas del pop radiable con “Kill V. Maim”, o las guitarras rítmicas de “Artangels”, y los aires de balada en “Easily”.
"..No me interesa si te gusta mi nuevo disco.."
Sencillamente la Boucher en esta ocasión se ha despojado de lo realizado en sus anteriores álbumes, para conducirse libremente por donde le plazca, metiéndonos una rotunda patada a nuestras expectativas, importándole un “comino” si nos gusta o no su reinvención “sónica” apelando a la versión más pop y pro-mainstream de su carrera, aunque todavía quedan sus encantadores arreglos vocales como registro de lo que un día fue su música, que por ahora me deja con sentimientos encontrados.  


32
SOMETIMES I SIT AND THINK, AND I SOMETIMES I JUST SIT
COURTNEY BARNETT
Mon & Pop Music
Desenfadada, fresca y genuina, así se muestra esta artista australiana al frente de su álbum debut, que presenta un interesante cumulo de influencias que van desde Joni Mitchel, Bob Dylan, Lou Reed, teniendo en la corrosiva y ruidosa “Pedestrian At Best” el estandarte del disco, el sonido icono, bien secundada por las guitarras retorcidas y procesadas de “An Illustration of Loneliness (Sleepless in New York)”, la ralentizada marcha narcótica de “Small Poppies”, las tiernas sonoridades de “Depreston”, adornadas por la Steel pedal, o las atmósferas espectrales de “Kim’s Caravan”. Otro mérito de la Barnett son sus inteligentes e irónicas líricas, entonadas con energía, que conviven en gracia con las sonoridades folk, country, “americana” ("sureña") y rockeras por las que se desplaza a lo largo de las once piezas que conforman su álbum estreno.  

  

31
THE EPIC
KAMASI WASHINGTON
Brainfeeder
El saxofonista “jazzero” Kamasi Washington, colaborador con Kendrirck Lamar, Snoop Dogg,  Flying Lotus, Thundercat, entre otros músicos, hace su debut por la puerta grande, con un apoteósico y un ambicioso disco triple, recorriendo los diversos torrentes sonoros del jazz, de paso también coqueteando con sonidos latinos (salsa), soul, funk y aún R & B,  exhibiendo una capacidad creativa de niveles impresionante, que reposa en parte a su excelente bagaje académico en etnomusicología.   
La inicial “Change of Guard” con sus aires clásicos y elegantes, además de sus agradables sonoridades orquestales y sus coros de voces espaciales, marca un comienzo majestuoso para su grandilocuente obra.  A lo largo del álbum proseguirá una sublime instrumentación, desfilando inquietantes pianos, órganos psicodélicos, saxofones somníferos y galopantes como en “Final Tough”, sugestivos arreglos de percusión, y resalto nuevamente esos geniales coros de voces que se encargan de impregnar atmósferas melodramáticas en todos los temas en que participan.  A nuestro gusto las piezas pudieron reducirse, pero para el amante de este tipo de música resultará un banquete de ensueño que lo saciará por completo. Pistas como “Ren”, “Cheeroke”, “Malcom’s Theme” o el exquisito cierre que significa “The Message” podrían resumir perfectamente lo fantástico que resulta este trabajo.
Si dispones de tres horas para dejar divagar tu mente por los vaporosos y oníricos climas que te propone Washington, este es el disco indicado. 
    

30
FROM KINSHASA
MBONGWANA STAR
Bertus
Desde Kinshasa, la capital de la República del Congo, llega este hermoso disco titulado en honor a la ciudad en mención, recreado por los Mbongwana Star, pretendiendo cambiar o romper los paradigmas y estereotipos con respecto a la música africana, si bien partiendo de su culto por sus raíces étnicas, crean su propia identidad fusionando ritmos tradicionales congoleños con el post punk, el reggae, el hip-hop, rumba y la electrónica, todos ellos explorados de manera psicodélica, inspirándose en la vida de los pueblos que los rodean, y quizás a que dos de sus integrantes, Coco Ngabali y Theo Nzonza, fueron miembros del colectivo de músicos callejeros, Benda Bilili, además del toque “ajeno” del productor irlandés Liam Farrel .
El resultado de esa mezcla de frenéticos beats, distorsiones, wah-wah, sonidos tribales, reverbs, percusiones y grooves, es un trabajo revolucionario, un suculento banquete sonoro de magnitud global, un disco que une y hermana, que emociona, sino dale una escuchada a piezas como “Malukayi”, “Nganshe” o “Shegue” para darte que cuenta que este álbum es único.  

viernes, 25 de diciembre de 2015

LOS 28 MEJORES DISCOS PERUANOS DEL 2015- Episodio final

Llegamos al final de nuestro recuento de los mejores discos peruanos de este año, que sin duda fue muy auspicioso para todas aquellas bandas y solistas invitados a participar en diversos festivales internacionales o llevados de gira; y es que definitivamente si bien todavía nuestra escena rockera “libre e independiente por la causa general de sus melómanos”  es reducida, ésta presenta cada vez mayor variedad de propuestas y estilos musicales, con producciones de gran calidad sin tener nada que envidiarle a las foráneas, es más algunos álbumes han sido considerados en varios rankings extranjeros.
De otro lado al igual que en el panorama mundano, las mujeres también están dando la hora en el Perú, con propuestas atrevidas como las viscerales Alias La Gringa, innovadoras como los fabulosos proyectos de Trinidad Carrillo y Solange Jacobs, Pentapolar Birds y Fifteen Years Old respectivamente, el pop experimental y de vanguardia de Ale Hop, la “concrete music” de Natasha Luna, creando magníficas producciones, pero tendríamos que lamentar que algunas de las mencionadas no radican en nuestra patria. 
Anhelamos que el próximo año varios de los grupos que han estrenado discografía terminen consolidándose y no se queden  conformes con el “auspicioso debut”. Ahora sí a conocer los 10 mejores discos del 2015, anticipándoles que hay un empate en una de las ubicaciones. Nos vemos hasta el ranking de los mejores discos mundanos de este año. 
10
GENTE CHAMBA
PAPA
INDEPENDIENTE
El debut solista del guitarrista de Futuro Incierto, Gian Carlo Romano “Papa”, Gente Chamba, ofrece entusiasta punk-rock,  que tras su escucha uno no pude ser ajeno a experimentar añoranza, pues transmite aquel espíritu sincero, casero y callejero a la vez, de las maquetas de antaño –claro, me entenderán solo los que vivimos aquellas lejanas épocas- pero que además resulta emotiva la vena poética y social que se despacha el experimentado músico en sus líricas.
La rockera “Coste Social” da el punto de partida al disco, enganchándonos en una a su veloz sonido, y a la vez sintonizándonos con sus reflexivos mensajes como “…somos el tanto por ciento del coste social”  o “seremos humanos renunciando a ser dioses”. Debo confesar que hace mucho tiempo una producción no concitaba mi atención y meditación hacia sus letras. “Papa” ha expresado al respecto “busco con este disco transmitir mis sentimientos frente a un mundo que tropieza repetidamente con piedras de guerra, hambre y esa dificultad humana de alcanzar la paz”.
Una saturada armónica avanzando en paralelo con corrosivas guitarras nos siguen agitando el cuerpo en la contagiosa “Las Cosas Son como Son”, cuyo fraseo suena genial, y estimulante el repetirlo, sin duda uno de los mejores temas del año. El sonido artesanal que acompaña a la poética “Ruiseñor” resulta esperanzador, mientras que la precaria instrumentación de percusión y los melódicos guitarreos de “Romance de Barrio” por momentos nos hace evocar a la obra solista ochentera de los hermanos leucémicos, Daniel F y Kimba Vilis.
Más guitarrazos entrelazándose con bluseras armónicas nos deleitan en “El Discurso de Luzbel”, reclamando “muéstrame la cara dulce de esta ciudad”. “Cuarenta” nos trae melódico hardcore, guitarras viscerales propias de un demo casero en “Nunca Más”, parajes algo más relajados en “La Carne es Débil” a punta de guitarra y voz, para luego a través de punteos espaciales construir delirantes atmósferas en la instrumental “Puentes”. Pesadas guitarras nos sacan del trance en la frenética “Patera” llevándonos a rockear nuevamente y pisar tierra. Sin embargo el hipnótico punteo inicial de “Cuéntame”, su oscura interpretación manifestando hastío, acompañado por una lóbrega instrumentación y ciertos ruidos electrónicos (¿de un Atari? Por lo menos es lo que se deja entrever en los créditos) que se vuelven psicodélicos hasta el final, marcan distancias con el resto de la obra y sus postulados sonoros. Impensable cierre, pero que me parece efectivo el que la última pieza de un disco, siempre nos deje algo para alucinar y especular.
Resulta refrescante que en épocas como la nuestra donde la tecnología consigue aún al ruido hacerlo sonar “limpio”, escuchar producciones autogestionarias como esta que permitan exhibir en “puro”, el rock’n’roll, punk-rock o hard-rock directamente  expulsado de las tripas, o de las venas, sin retoques ni adornos, “logrando tocar nuestros corazones”.

9
ABECEDARIO
FIFTEEN YEARS OLD
Buh Records      
Desde su controversial portada, donde coloca en posición invertida dos símbolos “representativos” (la bandera y la cruz) de nuestra nación, reflejándose sobre las mejillas del rostro de una virgen dolorosa, A B E C E D A R I O desnuda toda la sensualidad, irreverencia, desinhibición y pasión por lo experimental de la artista Solange Jacobs como Fifteen Years Old.
Esta segunda entrega de Jacobs, está repleta de provocación y espíritu profano,  asentando sus bases sonoras sobre la pieza inicial “Ancho Mar: Seda” cuyo exóticos sonidos dirigidos por un Erhu (una especie de violín chino), reproducen la acogedora sensación de estar frente a parajes marítimos, donde la susurrante pero atmosférica voz de Solange parece multiplicarse, poblando la inmensidad del espacio, también dejándose escuchar el rugido de las olas, resultando una caricia para el cuerpo. Prosigue “ABCEDARIO”, introspectiva e hipnótica pieza que se erige como el manifiesto de la artista, cuyos impíos susurros resultan lacerantes y todavía más incómodos los volátiles gemidos que continuarán hasta el final del tema.
Aires “sacros” se respiran en la envolvente “Árbol”, donde Jacobs colorea mágicos ambientes manipulando su voz a placer. En “Padre Nuestro” nuevamente la voz de la cantante construye sensaciones claustrofóbicas, como si estuviéramos dentro de una lóbrega capilla frente a un terrorífico altar. La experimental “Vamos a Quemar Hasta La Estrella” ensaya un canto indescifrable y una enajenada marcha, envolviéndonos en un ambiente de vesania. Como cierre, la melancólica “Rugido” de rasgos folklóricos y vernaculares, es otra bella pieza del disco, donde se experimenta la opción de la voz y sus diferentes matices, como un instrumento más. 
Atrevida, directa y desenfadada así es Solange Jacobs, mágica y magnética su música, cual Afrodita irresistible decirle que no. 


8
RECUERDOS DE CUANDO APRENDÍ A NADAR
SERTO MERCURIO
Buh Records/Faro Discos
Impecable debut del cuarteto conformado por Emiliano Fernández (voz y guitarra), Bronto Montano (bajo), Piero Paccini (guitarra) y Alonso Castillo, quienes apoyados por Christian Vargas (Teleférico, Abrelatas) y el Chino Burga (3AM, Ande, y un largo etcétera) en la producción, consiguen un álbum de placenteras sonoridades noise-pop.   
El sonido de un punzante bajo nos conduce hacia una maraña de distorsiones y feedbacks de rasgos atmosféricos en la inicial “Hacia el Mar”, resultando imposible no ensayar esquizofrénicos pasos de baile al compás de su voraz sonido, cuya expulsión de capas noise a lo Sonic Youth sobre el final son demenciales, logrando un exquisito y narcótico inicio para este disco estreno. Sin duda una de las mejores canciones del año.
Sonoridades indie rock se expanden en “Buenas noches romulanos (casa)”, siguiendo como abanderado sonoro las guitarras noise-pop, que no darán marcha atrás en la melódica “Caen los edificios” ni en la distorsionada “Te quieren saludar”.
Las psicodélicas cuerdas de “Buda ha muerto” y sus guitarras rítmicas guardan deudas con el pop sesentero,  aunque conforme va llegando a su fin, brochazos de distorsión nos evocarán a los Stone Roses, para concluir en una asfixiante marcha ruidista. En “Dónde, dónde” la banda gira hacia otras latitudes pop, menos ruidosas pero igual de vigorosas y cautivantes. La mezcla de guitarras shoegaze y melodías pop de “Náusea” resulta abrumadora, imposible no disfrutarla, aunque suene jalado de los cabellos pareciera el resultado de experimentar Stone Roses con My Bloody Valentine. En las piezas de cierre, “8:30” y “Tutankamón” tras minutos de reposado pop, sórdidas ráfagas de corrosivas guitarras y distorsiones atmosféricas al por mayor son arrojadas a nuestros oídos, encargándose de retorcer nuestros sentidos.    


7
QUEMA QUEMA QUEMA
KANAKU Y EL TIGRE   
Tigers Milk Records 
Sin duda este nuevo disco de Kanaku y el Tigre, significa un paso más allá con respecto a lo hecho en Caracoles (2010), derrochando una impresionante calidad musical por sus cuatro costados y dejándonos “idiotizados” con su folk-reggae de magnitudes psicodélicas y experimentación con la electrónica, haciendo deliciosa la escucha de cada una de las diez piezas que conforman esta obra, donde sus diferentes pistas lucen una amplia gama de texturas sonoras, atestiguando de unos músicos (Nicolás Saba y Bruno Bellatín) que han explorado y ensayado sin reservas durante estos cinco años hasta alcanzar el sonido “soñado”.
Los disonantes teclados que poco a poco van distorsionándose en la bizarra “Quema Quema Quema” resultan fascinantes, el ¿reggae psicodélico? o ¿ensoñador?, no sé cómo definirlo de “Nunca me perdí” resulta cautivador e hipnótico de principio a fin.  Las líneas y percusiones narcóticas de “Pulpos”, contando con la participación de Leonor Watling (cantante y actriz española), exquisita, además de las ascendentes intervenciones del sintetizador y sus etéreos coros finales.
Sonoridades reggae entremezclándose con western son apetitosas en la delirante “Quien se queda quien se va”, que sirve como perfecta introducción de lo que será la mejor canción del disco, la extraordinaria “Si te mueres mañana”, el tema bandera del disco, el que resume claramente la propuesta musical del dúo para este álbum, debo confesar que desde su primera escucha me quedé enamorado de su delirante sonido, donde confluyen con maestría sintetizadores, loops, beats y guitarras, además de su pegajoso coro “si te mueres mañana, no quedes con ganas de nada”; la melancolía de “Bubucelas” transmitida a través de ensoñadoras líneas de guitarra, el folk de “10 años” con unas guitarras que se van retorciendo de a pocos, la acústica de rasgos exóticos de “Hacerte venir” cantada a dúo con Pamela Rodríguez, la electrónica “latinizada” en “Burn Burn Burn” interpretada por Sergio Saba (Cecimonster Vs. Donka) y “Fin” con su ecléctico sonido, demuestran lo sabrosa y rica que resulta esta producción.     


7
ASTRONAUT PROJECT
ASTRONAUT PROJECT
Hype Records
Alberto Zegarra (Corrosion) se despoja de sus influencias industriales y metaleras para embarcarse en un viaje espacial, explorando la galaxia pop, logrando un debut más que auspicioso con su proyecto personal bajo el nombre de Astronaut Project, consiguiendo siete piezas de melódico y sintético pop.
El despegue se inicia con la entusiasta “Little Heaven”, cuyos sonidos programados, combinándose con guitarras procesadas y delicados teclados nos arrancan algunos pasos de baile. Unos melódicos beats se encargan de allanar el sendero por donde se desplazará las nostálgicas líneas de “Night”, los golpes sintéticos de “Dance Like Aliens” aunándose a unos inocentes teclados y cándidos sonidos resultan efectivamente muy sugestivos para la danza.
En “Lejos de Aquí”, unos sosegados teclados y unos nostálgicos punteos, semejantes a una caricia de despedida, se encargan de crear un ambiente embargado por la melancolía, donde la susurrante voz de Alberto Zegarra nos relata una historia centrada en la añoranza, de aquella que evocamos recostados sobre nuestra cama mirando el techo o tras la ventana durante un largo viaje por bus. Apta para seres descorazonados por la pérdida del amor ideal.
Las delicadas melodías de “Setiembre” resultan pegajosas y esperanzadoras, cargándonos de buenas “vibras”, mientras que la ensoñadora “Pollito Galáctico” cuyo surrealista título guarda nula relación con su ligera línea de guitarra y suaves teclados, nos ofrece espacios para el reposo, transportándonos con sus somníferos sonidos hacia bellos parajes espaciales de ambientes nocturnos como lo sugiere su agradable vídeo. Música para disfrutarla una y otra vez, tan reconfortante y refrescante como una baño de agua helada tras un bochornoso y agitado día. 
Finalmente la tierna “En Silencio” cuyas sonoridades “espaciales” pareciera evocar nuestra llegada a un lugar alienígena, pone el broche de oro para esta fina obra pop, donde guitarras y sonidos sintetizados han arrullado nuestros oídos durante esta travesía galáctica.


6
BIRDS OF GHOST
PENTAPOLAR BIRDS
Buh Records
Ambientes agridulces producto de la convivencia de bellos parajes  con otros de rasgos tenebrosos y misteriosos, son los que edifica la artista peruana radicada en Suecia, Trinidad Carrillo con el apoyo de otros músicos de esa nacionalidad- siendo el productor Mappe su brazo derecho- en su proyecto Pentapolar Birds, que a través de su primer álbum,  Birds of Ghost no hace sino causarnos sensaciones encontradas, emociones extremas pero al mismo tiempo mantenernos cautivos de principio a fin con su inédita y fantástica música, influenciada en el folk, el jazz, las películas de ciencia ficción y su gusto por los maravillosos Portishead.
Un penetrante piano y la peculiar voz de Trinidad, se erigen como un halo en medio de brumosos ambientes, que se tornarán más oscuros y siniestros gracias al giro que da el piano hacia tonalidades más tensas, adquiriendo dimensiones de pesadilla, cargando todavía más la enrarecida atmósfera el alarido con el que la cantante se manda sobre el final en “Summer”, convirtiéndose casi en una pieza de terror.
El grandilocuente sonido de un órgano cuasi de iglesia añeja, hace todavía más hipnótica la voz de Trinidad, para luego salir a flote un contagioso acompañamiento de percusión programada en “Ode to TV”, otra delicia del disco. Nuevamente el sonido envolvente del órgano pero en esta ocasión ensayando un mágico vals, al que se le aúna una serie de artilugios electrónicos y cuerdas, que finalmente dominaran el panorama musical de la pieza, crean la delirante “How to Talk to Girls at Parties”. Los inquietantes teclados de “Milky” y sus etéreos tambores irán construyendo misteriosas atmósferas. Las oníricas cuerdas, con unos teclados que imitan sonidos de clavicordio, teniendo a las fantasmales y operísticas voces de Trinidad de fondo, y su emotivo canto en primer plano  en  “Skin or Clay”, la convierten en una canción increíble y mágica donde cohabitan lo bello con lo sombrío sin ningún problema.
Sobre taciturnos pianos van trasladándose sigilosamente una serie de sugestivas percusiones programadas que parecen estar dispuestas a destruir los ambientes pasivos de “Truest Lie” y “Ghost and Monsters”. El expansivo canto de Trinidad sobre saturados órganos en la espacial “Season” es asombroso, mientras que unos nostálgicos golpes de piano, sirven de plataforma para que gracias a la tecnología podamos disfrutar del dúo de voces que ensaya Trinidad en “Dying Rain”. Un disco inquietante, mágico y encantador a lo largo de sus 41 minutos de duración. 


5
HER EP
SAD ANIMALS
Este magnífico segundo EP del talentoso músico chiclayano Aarón Saavedra, que crea “música triste para hacernos felices”, desde sus primeros instantes se muestra místico y astral en relación a su antecesor, las sonoridades mantras, hindúes y exóticas exhibidas en “Rituals” han sido esculpidas con singular maestría por parte de este artista electrónico,  una joven revelación que ya se va  consolidando como una grata realidad.
“Rituals” pondrá el sello sonoro para lo que será toda la obra, sonidos del mundo en clave “ambient”. Mientras que los siniestros teclados de la misteriosa “Jelyl” nos dejarán hipnotizados, repasándonos una y otra vez sus sugerentes ambientes, tan fríos y fúnebres pero a la vez muy placenteros.
En "Her", sonidos digitales que emulan leves punteos pulsativos de guitarra en una marcha ondulante acompañados por voces ascendentes y atmosféricas, van hilvanándose  magistralmente, consiguiendo tonalidades new age y ciertamente “silvanescas”, adquiriendo rasgos oníricos y cuasi catárticos. Una serie de sonidos “soltados” al azar van construyendo ambientes claustrofóbicos e introspectivos en “Lullaby”, que luego se va viendo “salpicada” por ligeros beats, atemporales percusiones atmosféricas y saturados sintetizadores, alcanzando una siniestralidad envolvente. Los parajes relajados y ensoñadores de “Burning Empire” son capaces de ofrecernos el reposo absoluto que busca nuestra alma, la suma de  tambores espaciales hace etéreo nuestro viaje para luego volcar la pieza hacia sonidos todavía más volátiles sin dejar de entregarnos esa sensación de sosiego, que llegará a su fin con unos arrítmicos golpes de teclados. 
Saavedra rinde homenaje a su utopía, platónico o ideal, a través de estas seis hermosas piezas donde lo atmosférico, introspectivo y aún lo espiritual convergen a la perfección. 


4
CARCASSE
NATASHA LUNA
Independiente
La lúgubre imagen de la mujer sobre la bañera esperando con aparente calma la llegada del amante asesino que le acertará el golpe mortal por la espalda plasma la sensación o alucinación visual que nos conduce escuchar este excepcional álbum, el tercero en la carrera de la compositora.
Carcasse parece música extraída de un soundtrack de películas sobre historias de romances tormentosos y prohibidos que culminan con el crimen pasional dentro de un sórdido motel. La obra se inicia con los pianos amenazadores y enigmáticos de “Preludio Minaccioso”, en la segunda pieza, “Rotckäppchen meint es böse" el piano pintará paisajes todavía más oscuros, concluyendo con unos trágicos violines. Fenomenal y aterrador resulta el inicio de  “The Day Naima Decided to kill the French", confluyendo en su turbio propósito sintetizadores, piano, cajas de ritmos, distorsiones, ambientaciones y esas voces enfermas que se escuchan en segundo plano, tras el relato amargo de Natasha, que por momentos nos hace evocar a Shirley Manson (Garbage) en su mejor época, además de esos geniales sonidos de órgano fúnebre sobre el cierre. 
Nuevamente el violín sembrando sensaciones trágicas en la lóbrega “…”. Saturadas violas  fluyendo entre lo armónico y lo inconexo en “Three violas hanging From My Waist And a Meddling Bassoon”, una triste marcha de piano va construyendo sonoridades luctuosas en “Rinhoceros et dissonantia” entremezclándose sobre el final con arreglos de cuerdas; en “Phantom of the Night”  unos sonidos extraños  (¿el fantasma pisando las gradas de las escaleras o penando?) nos introduce a un complejo y tétrico ambiente ocasionado por los inquietos toques de piano, que proseguirán en la breve “Le silent du loup”. Mientras que los instrumentos de viento, órgano y piano ejecutados en “Naima, The Sunken Dreams” crean una increíble atmósfera de suspenso.
La siniestra voz de Natasha, pasada por “filtros” o procesada, yendo al compás de un cansino piano en “Until We Riot” crean una pavorosa pieza, mientras que unos enrarecidos instrumentos de viento combinándose con un cíclico piano crean ambientes terroríficos en “L’éntragére au grand coeur”.
Finalmente los ambientes de pesadilla de “Lullaby To a Dream” resultan tortuosos, incómodos y enloquecedores, el “epílogo” perfecto para esta obra dramática de dimensiones fantásticas.    


3
TRANSMISSIONS
3AM      
Lay Bare Recordings
El segundo álbum del Chino Burga con su proyecto personal 3AM, es un tributo a sus influencias que va desde su título, en honor a una palabra significativa en su vida, y que además forma parte del repertorio de una de sus bandas favoritas, Joy Division, pasando por “UHF” tema que rinde homenaje a los canales 27 y 33 que le ofrecieron “educación y cultura musical”, la “ramoniana” “Rock’n’roll Radio”, tomando prestado el riff de una canción de Bowery Electric en “Flying Low” para recordar los 90s  y concluir con su sentencia de principios en “Joy” y “You’re Never Gonna Bring me Down”.
A través de una atmosférica guitarra que pareciera conducirnos a través de un remolino, más el sonido de unas portentosas bases programadas que son una invitación hacia el frenesí y la colisión, despega este LP con la sideral “UHF”. Imposible no contagiarse de sus acelerados ritmos que consiguen que nuestros cuerpos se agiten como una marioneta al compás de su delirante sonido. Delirio que persistirá con la oscura “Flying Low”, impulsada por la sombría interpretación de Burga.  La psicodélica “Cóndor” nos ofrece una de las canciones más densas de 3AM, mientras que el lado A concluye con el corte de rasgos Jesus & Mary Chain, “Rocks”.
El lado B se inicia con el pesado drone de “A Minute” cuyas resonantes y volátiles guitarras resultan somníferas  pero tras siete densos minutos, el frenético ritmo de “Rock’n’Roll Radio” nos meterá una patada en el cerebro, sacudiéndonos de la hipnosis del tema anterior, entregándonos a la danza maldita, replicando en nuestra mente una y otra vez la angustiante voz de Burga,para luego adquirir dimensiones de ultratumba en “Joy”, donde más su alucinada guitarra nos deja paralizados al embriagarnos con sus espectrales ambientes. Finalmente la veloz “You’re Never Gonna Bring Me Down”, se constituirá como una pieza de una contundencia bárbara y rompe esquemas con respecto a las composiciones anteriores realizadas por el músico, por su corta duración y vertiginosa melodía. 
El mejor disco de Burga en su carrera como 3AM, por su poder cautivador, al imponerle más vértigo y dinámica a su ya adictivo sonido Rock’n’Drone y al darle a su interpretación vocal los arreglos necesarios para que adquiera rasgos magnéticos. Transmissions ha logrado que el músico nuevamente sea llevado de gira por Europa, pero en esta ocasión por casi mes y medio; de otro lado el álbum ha sido editado solo en vinilo, edición imprescindible en la colección de sus seguidores por su impecable acabado en las artes de tapa y buen sonido. 


2
PANGEA
ALE HOP
Buh Records
(2015)
Tras escuchar y ver este ambicioso, arriesgado, innovador, vanguardista e inédito proyecto audiovisual, dirigido por la talentosa artista experimental Alejandra Cárdenas, Ale Hop, me resultaba complejo encontrarle una palabra que pueda resumirlo, hasta que ubiqué extraordinario, cuya definición dice “algo que es poco común, sale fuera del orden o regla general o sucede rara vez. Que es mejor o mayor que lo ordinario”, y efectivamente eso es Pangea, una producción sui géneris en nuestra patria.
Este video-disco de once canciones compuestas, grabadas y masterizadas por Ale Hop, descrito por ella misma como un “film antológico”, ideado para que cada canción contara con un video donde los realizadores pudieran hacer lo que quisieran, inicialmente fue concebido como una película de animación hasta que fue transformándose en un colectivo que agrupó gente que hiciera collage, ilustraciones y especialistas en audiovisuales como Tilsa Otta, Héctor Delgado, Muriel Holguín, Dana Bonilla, Miqy de la Barra, Trinidad y el Estudio Famas.
Resulta imposible comentar este disco separando la parte musical de la visual, así que comencemos desde el principio. Las imágenes de unas mojas haciendo una plegaria previa a un evento para luego verlas desfilar patinando en hilera alineándose para una confrontación de un abstracto juego, es realmente impactante y surreal en “No Sol”, la sugestiva ambientación creada por sus siniestras cuerdas, loops, beats y los enajenados gemidos de la Hop (un instrumento más a lo largo de la canción), estallan en una compacta masa de distorsión cuando la supuesta arbitro marca la señal de inicio del partido, logrando un instante sensacional, donde el sonido se nos introduce a la piel, transportándonos a placer por su bizarra atmósfera, mientras observamos como las religiosas comparten una andanada de golpes. El corto fue realizado por Trinidad, equipo conformado por las realizadoras Andrea Martorellet, Blanca Martínez López y Ximm Valdivia. Sin duda el mejor track y video del disco.
Sigue “Lext lovers”, que fue la primera canción compuesta del disco, en abril del 2013, grabada con su compañero de pasantía de la Red Bull Music Academy, Jimi Nxirm, al que Ale le propuso interpretarla pues no tenía voz, sus sonidos son minimalistas e introspectivos, cuyas percusiones crean sensaciones claustrofóbicas mientras que la interpretación de Nxir resulta intimista, adquiriendo el tema aires trip-hop. El video fue realizado por la gente de Famas. Prosigue “Hey Girl”, cuyo adictivo riff sigue su secuencia cíclica hasta el final, arrancándonos algunos pasos de baile. Me resulta imposible no dejar de pensar en Björk tanto por lo musical como por lo visual al disfrutar de este track, donde se observa la imagen de Hop descomponiéndose a través de diversos cuadros, percibiéndose leves reminiscencias al video de “Hunter” o “Pagan Poetry”  de la islandesa. El filme fue dirigido por la propia Ale Hop.
La breve “Away” cuyas cristalinas sonoridades ambient, entrelazándose con la onírica voz de Muriel Holguín, quien también dirigió el video, sirven de perfecto conducto para que a través de ellas, líneas blancas viajen sobre fondos negros descubriendo paisajes  cotidianos, consiguiendo otra joya del disco. Prosigue “Devil Knows Best”, video dirigido por Miqy de la Barra, mostrando imágenes de un niño, un adulto, una mujer mayor y un juguete siendo “¿purificados por fuego?”, limpiándolos  de sus recuerdos, causando finalmente que el rostro de los protagonistas se torné en gozo; musicalmente sus guitarras y atmosféricas voces replicando el título del tema, acompañadas por etéreos tambores que  van poblando el espacio, nos llevan hacia la catarsis. “Dopamine” es una pieza instrumental de extrañas sonoridades ambient, noise y psicodélicas en el estricto sentido de la palabra, cuya música se compuso sobre el video ya terminado de Héctor Delgado, quien también le puso el título a la canción.
La bellísima “Catedral”, a parte de su  majestuosa y envolvente sonoridad yace su poder hipnótico en la ensoñadora interpretación de Trinidad Carrillo de  Pentapolar Birds, mientras hace delirar nuestro subconsciente, podemos observar diversos bustos que van deformándose a través de animaciones en 3D, creadas por Ale Hop. El tema se grabó cuando Trinidad, quien radica en Suecia, estuvo por Lima y en menos de media hora se obtuvo esta pieza. En “All I Became” cuyo video también fue realizado por Ale Hop, se deja escuchar las enrarecidas voces de Ale adquiriendo dimensiones corales, así como ciertas sonoridades jazzísticas, que conforme va avanzando se torna más tierna, hasta que la voz de Ale se vuelve delicadísima.
La cortísima “I Hate Myself (Probably Commit Suicide)” cuyo crudo nombre nada tiene que ver con su música, a pesar de su ruidoso inicio plagado por feedbacks, se va mutando hasta derramar una serie de sonidos indescifrables y voces ininteligibles que calzan perfectamente con las tomas de un grupo de gente ensayando un paso de baile típico, en la plaza de Aquismon en México. Sencillamente alucinante.
Hasta que llegamos a “Turn Me Up”, un video de Dana Bonilla realizado el 2010, pero que halló lugar en Pangea, donde se observa a dos jóvenes en primer plano saciándose al comer frutas. Se trata del corte más noise del disco, cuyas volátiles distorsiones crean sugestivas capas sonoras que se van repitiéndose hasta su cierre. Finalmente “End Song” es la pieza más electrónica, motivadora y colorida de la obra, y sirve para proyectar los créditos de la misma. 
¿Será Pangea la fuente de la que beberá las futuras producciones de Hop? Probablemente. Lo que sí nos queda claro es que esta producción marcará un hito en la historia musical del Perú, formando parte de aquellos discos selectos e irrepetibles, que a mi gusto son puntos de referencia obligados para comprender su evolución. Narcosis con su Primera Dosis en los 80s, El Aire con su epónimo debut en los 90s y su disco triple en los dos miles, el de Electro Z cerrando los 90s y ahora este video-disco, enseñando al resto el camino a seguir y que las utopías musicales pueden ser posibles.  


1
THE SUN REMAINS THE SAME
SAJJRA
Fougère Musique/Urbanoide Records/Aloardi
Surreal, fantástico y deslumbrante resulta el escuchar esta nueva aventura sónica extraída de la abstracta paleta sonora de Chrs Galarreta, con su proyecto Sajjra, titulada The Sun Remains The Same, donde el músico peruano radicado en Europa, culpable de algunos de los actos más alucinantes de los 90s, como Evamuss, dios me ha violado y otros disparatados e inclasificables proyectos sónicos. Galarreta sigue apelando al caos y al ruido como materia prima para transformarlos en arte, y demostrando estar un paso adelante en la vanguardia musical de los músicos “made in Perú”. Algunos de los temas que forman parten de este disco, datan su concepción de la década de los 90s, pero nunca fueron grabados y su producción ha sido posible gracias a la unión de tres sellos: Fougère Musique (Francia), Urbanoide Records (Perú) y Aloardi (Perú/Holanda). Y su elegante e impecable presentación de portada (el disco solo está disponible en formato de vinilo) ha sido diseñada y creada por el músico y la artista holandesa Lilia Scheerder. 
Ahora vayamos a la música. Golpes sintéticos, corrosivos guitarrazos, agresivos “loops”, todos ellos creando sonoridades maquinales, tribales e  industriales dispuestas  a quebrantar nuestros sentidos se unen en la maciza “Metamorfosis”, imposible no someternos a sus narcóticas contusiones electrónicas, pateándonos una y otra vez los sesos. Genial pista para el inicio del breve pero sustancioso repertorio de cuatro canciones que conforman el álbum.
Sonidos espaciales y oníricos navegando sobre sugestivas mareas de guitarras acústicas flotan en la etérea “Aurora”, trasportándonos hacia otros ambientes cósmicos, más ligeros, de características del My Bloody Valentine  más introspectivo e insinuante hacia la levitación, la primera joya del disco. La escabrosa “Inocente Tortura”, nos retorna al panorama dominado por infernales, chirriantes y tortuosos sonidos reproducidos por la parafernalia electrónica ejecutada por Galarreta, explotando y descargando toda su furia sobre nuestros cuerpos, además de su canto sonando enajenado gracias a las distorsiones empleadas.
El estar sentado en la orilla frente al mar contemplando cómo sus olas vienen y van en medio de un melancólico “sunset” al final del verano, es la sensación que causa el escuchar lo cíclicos sonidos de la atmosfera lúgubre  de  “The Sun Remains The Same”, observando en el horizonte la supremacía y esplendor del astro rey, sobreponiéndose a las nubes que luchan por ocultarlo. La extensa pieza de casi medio hora de duración, que tras sus primeros nueve minutos de abrasivas repeticiones sónicas, comienzan a incursionar osciladores y otros reproductores de ruido manteniéndonos hipnotizados hasta su expiración, a pesar que el tema prosigue su estructura repetitiva y monótona sin desviarse un ápice de su curso, algo realmente intrépido y meritorio por parte del artista sonoro de estar convencido en lo que hace y persistir en su alucinada inspiración.
Chrs Galarreta con The Sun The Remains The Same  es capaz de trasladarnos del campo al océano, de pasar de lo etéreo a lo industrial, y todo bajo una niebla de asombrosa sonoridad apocalíptica, como él solo sabe saberlo. Cuatro maravillosas piezas son más que suficiente para conformar el disco del año.