viernes, 20 de noviembre de 2015

PAPA: AÑORANZA ROCKERA

GENTE CHAMBA
PAPA
INDEPENDIENTE
(2015)
Mañana la banda de hardcore “positivo” Futuro Incierto celebrará en nuestra Arequipa sus bodas de plata. Justamente hace unos días llegó a mis manos el trabajo solista de su guitarrista Gian Carlo Romano “Papa”, el entusiasta y punk-rockero Gente Chamba,  que tras su escucha uno no pude ser ajeno a experimentar añoranza, pues transmite aquel espíritu sincero, casero y callejero a la vez, de las maquetas de antaño –claro, me entenderán solo los que vivimos aquellas lejanas épocas- pero que además resulta emotiva la vena poética y social que se despacha el experimentado músico en su debut.
“El disco es producto de una auto-producción realizada en Madrid, temas que reflejan el fruto de diez años viviendo como inmigrante, trabajando pero a la vez soñando mantener vivo el ideal de hacer música y tocar el corazón de mis semejantes. Las letras y la música las fui puliendo a base de grabar repetidas veces hasta encontrar el ritmo y el espíritu que en ellas se encontraba oculto, es nostalgia de haber dejado tu tierra, esa aceptada pero dura realidad que nos toca, día a día tener que buscarse la vida y los sacrificios de amor que tenemos que realizar para mantener y pagar nuestras deudas” nos confiesa “Papa” sobre el contexto, concepto y el proceso de grabación de su álbum. Etapa que según la información del empaque duro dos años (2013-2015).
La rockera “Coste Social” da el punto de partida al disco, enganchándonos en una a su veloz sonido, y a la vez sintonizándonos con sus reflexivos mensajes como “…somos el tanto por ciento del coste social”  o “seremos humanos renunciando a ser dioses”. Debo confesar que hace mucho tiempo una producción no concitaba mi atención y meditación hacia sus liricas. “Papa” ha expresado al respecto “busco con este disco transmitir mis sentimientos frente a un mundo que tropieza repetidamente con piedras de guerra, hambre y esa dificultad humana de alcanzar la paz”.
Una saturada armónica avanzando en paralelo con corrosivas guitarras nos siguen agitando el cuerpo en la contagiosa “Las Cosas Son como Son”, cuyo fraseo suena genial, y estimulante el repetirlo, sin duda uno de los mejores temas del año. El sonido artesanal que acompaña a la poética “Ruiseñor” resulta esperanzador, mientras que la precaria instrumentación de percusión y los melódicos guitarreos de “Romance de Barrio” por momentos nos hace evocar a la obra solista ochentera de los hermanos leucémicos, Daniel F y Kimba Vilis.  
Más guitarrazos entrelazándose con bluseras armónicas nos deleitan en “El Discurso de Luzbel”, reclamando “muéstrame la cara dulce de esta ciudad”. “Cuarenta” nos trae melódico hardcore, guitarras viscerales propias de un demo casero en “Nunca Más”, parajes algo más relajados en “La Carne es Débil” a punta de guitarra y voz, para luego a través de punteos espaciales construir delirantes atmósferas en la instrumental “Puentes”. Pesadas guitarras nos sacan del trance en la frenética “Patera” llevándonos a rockear nuevamente y pisar tierra. Sin embargo el hipnótico punteo inicial de “Cuéntame”, su oscura interpretación manifestando hastío, acompañado por una lóbrega instrumentación y ciertos ruidos electrónicos (¿de un Atari? Por lo menos es lo que se deja entrever en los créditos) que se vuelven psicodélicos hasta el final, marcan distancias con el resto de la obra y sus postulados sonoros. Impensable cierre, pero que me parece efectivo el que la última pieza de un disco, siempre nos deje algo para alucinar y también la especulación.
Resulta refrescante que en épocas como la nuestra donde la tecnología permite aún al ruido hacer sonar “limpio”, escuchar producciones autogestionarias como esta que permitan exhibir en “puro”, el rock’n’roll, punk-rock o hard-rock directamente  expulsado de las tripas, o de las venas, sin retoques ni adornos, “logrando tocar nuestros corazones”.   

jueves, 19 de noviembre de 2015

THE JESUS AND MARY CHAIN: 30 AÑOS DE UN DULCE PSICÓTICO QUE MUTÓ AL POP

PSYCHOCANDY
THE JESUS AND MARY CHAIN
Blanco y Negro
(1985)
El álbum debut de los Jesus sin duda rompió los paradigmas musicales de la época, demostrando que se podía ser pop siendo anárquicos, agridulces, construyendo melodías apelando al ruido, creando ambientes sónicos por medio del feedback, logrando conciliar sonoridades infernales con angelicales, erigiendo la muralla de distorsión como vanguardia, teniendo al nihilismo sonoro como bandera, marcando un antes y después en la historia del pop contemporáneo. Estableciendo las bases para el “noise” e influyendo a bandas futuras que también señalarían el camino a seguir, como My Bloody Valentine. Treinta años han pasado ya y aquí los celebramos. 
TASTE THE FLOOR
Bobby, William, Jim y Douglas
Los hermanos William y Jim Reid naturales de Glasgow, Escocia, vivieron su infancia en East Kilbride. Su adolescencia fue influenciada por el Glam Rock, hasta que cierto día de 1977, William llega a casa con un viejo bajo y se formulan los planes para crear una banda, pero los años pasaron y éstos nunca se concretaron hasta que a inicios de los 80s, comienza a escuchar The Velvet Underground y sienten que su música les proporciona los elementos necesarios para diseñar la propia.
Un día los esposos Reid se fueron de viaje dejando a sus jóvenes hijos por un par de semanas y un dinero para que solventarán sus gastos tras sus ausencias. Los hermanos no tuvieron mejor idea que invertir en música, comprando un porta estudio. Jim escribiría la primera canción para la banda, “Upside Down”, conocerían a Douglas Hart (bajo), y ante la insatisfacción de no encontrar un baterista que se ajuste a sus lineamientos musicales, optan por Bobby Gillespie (años más adelante líder de Primal Scream) para que los acompañe en las “tarolas” al compás de las descargas de feedbacks, acoples, distorsiones y ecos.
Gillespie se contactaría con Alan McGee de Creation Records, quien tras escuchar el demo del grupo y verlos en vivo decide sacarles un single, Upside Down (1984) dejando impactados al público y a la prensa por la originalidad de su propuesta, de feedbacks y peculiar percusión. Tras un año de accidentadas presentaciones como la protagonizada en el  North London Polyechnic, son fichados por la subsidiaria de Warner, Blanco y Negro para lanzar su primer LP.
Psychocandy     
Lanzado el 18 de noviembre de 1985, su pieza inicial, “Just Like Honey” es el corolario perfecto de lo que los hermanos Reid anhelaban, simboliza su manifiesto sonoro, la plasmación utópica que habían concebido en sus mentes, de experimentar Einstürzende Neubaten con Shangri-Las, de combinar sus influencias Velvet Underground y Beach Boys, resultando imposible no sentirse atraído por su cavernosa instrumentación y agridulce melodía de putrefacto romanticismo. Los rompedores “tarolazos” de Gillespie, reventándolos a más no poder, sobre una marcha acelerada a la que enturbian con atmosféricas capas de feedback, son realmente adrenalínicas en “The Living End”,  el ruidismo corrosivo y rítmico de “Taste The Floor” acompañado por el cansino canto de Jim, y los chirriantes acoples de la guitarra son adictivos. El ruido melódico y hasta bailable de  “The hardest Walk” es contagioso, además de su punzante bajo. Sonoridades electroacústicas aplacan en algo las distorsiones y ecos que los Reid nos aventaron sin piedad a lo largo de sus primeras piezas, constituyéndose en una muestra de lo caóticamente dulces que podían sonar.

Pero tal calma será solo un breve respiro pues el ruido infernal de “In A Hole”, las distorsiones de “Taste Of Cindy”, las ensordecedoras guitarras de “Never Understand”, a las que se une la primitiva y salvaje percusión de Gillespie, escuchándose sobre el final los gritos esquizofrénicos de Jim y la oscura “Inside Me”, continuarán dándonos a mansalva a nuestros oídos. Proseguirá “Sowing Seeds”, la hermana melliza de “Just Like Honey”, la caótica “My Little Underground”, el decadente bajo de “You Trip Me Up” abriendo paso para que se desparramen radicales experimentaciones de ruido guitarrero, la nostálgica “Something’s Wrong”  disparando afiladas distorsiones a diestra y siniestra, sobre una base de percusión cavernícola, y la crujiente e hiriente “It’s So hard”, causándonos la sensación de estar sintiendo el bisturí sobre la piel, firman un disco auténtico, sin más pretensión  que la expresar su psicótico pop, como nadie lo había hecho antes, innovación inspirada por el panorama tenso y desalentador que reinaba en Escocia y el resto de UK, pues la sensación del “no futuro” punk, se continuaba respirando dentro de la juventud británica. Psychocandy es una obra maestra de arte contemporáneo y crucial para comprender los sonidos de vanguardia. 

martes, 17 de noviembre de 2015

SAJJRA (Chrs Galarreta): THE SUN REMAINS THE SAME - Reseña

THE SUN REMAINS THE SAME
SAJJRA
Fougère Musique/Urbanoide Records/Aloardi
(2015)
Tan surreal como el que Perú le gané hoy a Brasil, y tan real como que sea posible, resulta el escuchar esta nueva aventura sónica extraída de la abstracta paleta sonora de Chrs Galarreta, bajo el nombre de Sajjra, titulada The Sun Remains The Same, donde el músico peruano radicado en Europa, culpable de algunos de los actos más alucinantes de los 90s, como Evamuss, dios me ha violado y otros disparatados e inclasificables proyectos sónicos, sigue apelando al caos y el ruido como materia prima para transformarlos en arte, y demostrando estar un paso adelante en la vanguardia musical de los músicos “made in Perú”.
Algunos de los temas que forman parten de este disco, datan su concepción de la década de los 90s, pero nunca fueron grabados y su producción ha sido posible gracias a la unión de tres sellos: Fougère Musique (Francia), Urbanoide Records (Perú) y Aloardi (Perú/Holanda). Y su elegante e impecable presentación de portada (el disco solo estará disponible en formato de vinilo) ha sido diseñada y creada por el músico y la artista holandesa Lilia Scheerder.
Ahora vayamos a la música. Golpes sintéticos, corrosivos guitarrazos, agresivos “loops”, todos ellos creando sonoridades maquinales e  industriales dispuestas  a quebrantar nuestros sentidos se unen en la maciza “Metamorfosis”, imposible no someternos a sus narcóticas contusiones electrónicas, pateándonos una y otra vez los sesos. Genial pista para el inicio del breve pero sustancioso repertorio de cuatro canciones que conforman el álbum.
Sonidos espaciales y oníricos navegando sobre sugestivas mareas de guitarras acústicas flotan en la etérea “Aurora”, trasportándonos hacia otros ambientes cósmicos, más ligeros, de características del My Bloody Valentine  más introspectivo e insinuante hacia la levitación, la primera joya del disco. La escabrosa “Inocente Tortura”, nos retorna al panorama dominado por infernales, chirriantes y tortuosos sonidos reproducidos por la parafernalia electrónica ejecutada por Galarreta, explotando y descargando toda su furia sobre nuestros cuerpos, además su canto sonando enajenado gracias a las distorsiones empleadas.    
El estar sentado en la orilla frente al mar contemplando cómo éste viene y va en medio de un melancólico “sunset” al final del verano, es la sensación que causa el escuchar lo cíclicos sonidos de la atmosfera lúgubre  de  “The Sun Remains The Same”, observando en el horizonte la supremacía y esplendor del astro rey, sobreponiéndose a las nubes que luchan por ocultarlo. La extensa pieza de casi medio hora de duración, que tras sus primeros nueve minutos de abrasivas repeticiones sónicas, comienzan a incursionar osciladores y otros reproductores de ruido manteniéndonos hipnotizados hasta su expiración, a pesar que el tema prosigue su estructura repetitiva y monótona sin desviarse un ápice de su curso, algo realmente intrépido y meritorio por parte del artista sonoro de estar convencido en lo que hace y persistir en su alucinada inspiración.
Chrs Galarreta con The Sun The Remains The Same  es capaz de trasladarnos del campo al océano, de pasar de lo estéreo a lo industrial, y todo bajo una niebla de asombrosa sonoridad apocalíptica, solo como él sabe saberlo. ¿Disco del año? Muy probablemente.    











martes, 10 de noviembre de 2015

MATUS: CLAROSCURO - reseña

CLAROSCURO
MATUS
ESPÍRITUS INMUNDOS
(2015)
La banda liderada por Richard Nossar nos entrega su quinto álbum en casi una década de prolífica y “underground” existencia “hardrock”. A diferencia de su anterior producción, en esta Matus, deja un tanto las sonoridades eclécticas, pero sin descuidar la experimentación con la psicodelia, blues, jazz, doom y el heavy metal. Digamos que se trata de un disco más rockero, más duro, más “retro”, donde también has espacio para momentos apacibles, como en la conmovedora “Crisálida” o en la tierna “Firmamento”.  
Precisamente la dureza es marcada desde el principio, con la densa marcha de guitarras, en clave Black Sabbath, lideradas por unos penetrantes punteos al que se le une los delirantes sonidos del theremin, emulando a la voz de una ¿”encantadora”?, dándonos la bienvenida al surrealista mundo sonoro de Claroscuro, con la psicodélica “Umbral”. La música de la pieza inicial muta tras el fraseo final “No temas más/Entra en la niebla de neón” transformándose en una sonoridad lóbrega  cuyas delicadas cuerdas acústicas serán irrumpidas por los sonidos espectrales emanados desde el theremin, este breve halo recibe el nombre de “Niebla de Neón”.  Casi sin respirar prosigue la pesada “Mío es el Mañana”, relatándonos acaso la historia futurista de un humanoide o la pronta deshumanización de nuestra raza. Destacándose sus sonidos macizos y atmósferas enajenadas, que resultan también por momentos ascendentes y triunfantes.
Finas cuerdas intercalándose con espaciales teclados y tiernos golpes de piano, iluminan la obra tras minutos de corrosivas guitarras, en la romántica “Firmamento”, aunque los “penitentes” platillos del final nos preparan para subirnos al sonido galopante y blusero de “Rompecorazones”, cuyos delirantes wah wah y teclados logran hipnotizarnos, pero el frenesí es abortado por la sugestiva pieza instrumental de percusión “Jenízaro”, donde su baterista Walo Carrillo, exhibe sus dotes. Bondades que seguirá demostrando combinándose sus tambores con las duras guitarras de otra pista instrumental, “Paisajes del Futuro”. Atmósferas sombrías son construidas merced a sus tristes  cuerdas acústicas y la bella pero desolada y lamentosa onomatopeya de Veronik, en la taciturna “Crisálida”, sin duda la mejor del disco. Las piezas instrumentales concluirán con la bohemia “Bizarro Cabaret”, donde Veronik ensaya un "vocalese" sobre bases jazzísticas, soportadas por piano, trompeta y batería, atrapándonos con su nebulosa ambientación.
La expansiva “Hada Morgana” de punteos bluseros y psicodélicos, y delirantes teclados ponen el cierre al disco, dejándonos con las ganas de escuchar más, pues los 28 minutos de duración nos quedan realmente cortos. ¡Queremos más! Al igual que tras escuchar Espejismos (2014), resulta desafiante encasillar el estilo de Matus, solo podemos afirmar que es música delirante, onírica que nos lleva a fantasear con lo extraño, conservando esa atmosfera mística de su anterior trabajo, aunque en esta ocasión en una dosis menor. Es meritorio que Veronik (voces, theremin y etc de instrumentos), Walo (batería) Manuel Garfias (guitarras), Richard Nossar (guitarras y teclados) y Alex Rojas (vocales) y sus músicos invitados nuevamente nos hayan dejado satisfechos haciendo lo que les dicta su libertad sonora sin prejuicios ni concesiones.              




Lee nuestra reseña sobre su disco anterior Espejismos en http://tesorosenlatierra.blogspot.pe/2015/01/matus-espejismos-reedicion-cd.html