miércoles, 29 de julio de 2015

CLOSER: IAN CURTIS CERCADO POR SUS PROPIOS INFIERNOS

35 AÑOS ATRÁS
Solo estarían dos o tres semanas en Norteamérica, sería la primera gira a la tierra de algunos de sus ídolos, Lou Reed e Iggy Pop, pero existían muchas cosas que estaban minando la paz interior de Ian Curtis. Un año atrás se le había detectado epilepsia, tras su primer ataque sufrido en pleno viaje por la autopista luego de un concierto en Hope And Anchor,  éstos fueron repitiéndose con frecuencia, y los efectos de una abundante medicación comenzó a alterar su personalidad, interiorizándose un horripilante sentimiento de culpa, la angustia de no poder darlo todo, su idilio con la belga Annik Honoré, su fracaso matrimonial, su pequeña bebé Natalie, el deseo de no fallarle a nadie, su resignación fatalista que lo llevó al suicidio, se plasman en las líricas de Closer y otros temas que compuso por aquella época, que no son más que el reflejo de sus miserias al encontrase completamente solo en el intento de lidiar con ellas. Y los demás integrantes de Joy Division se encargaron de crear la perfecta banda sonora para la depresiva etapa de su compositor. 
“¡TENEMOS UNA TUMBA EN LA PORTADA!”
El 7 de abril, Ian Curtis experimentó su primer intento suicida por sobredosis de medicamentos, pero el 18 de mayo su deseo autodestructivo se consumó al colgarse en la cocina de la casa que había compartido con su esposa Deborah tras una discusión con ella, justo un día antes de emprender la gira que los llevaría por tierras americanas, tras el impacto de la noticia, un horrorizado Peter Saville, diseñador del arte de portada del nuevo álbum de Joy Division, exclamó a Tony Wilson, dueño de Factory Records: “¡tenemos una tumba en la portada!” , al comprender que ésta podría prestarse para el sensacionalismo y el morbo. Al final pareció poco importarle a Wilson, pues la fúnebre imagen salió de todas maneras.
Rob Greton, mánager de la banda, había decido conversar con Saville sobre el diseño de la portada para trabajarlo con anticipación mientras se grababa el disco. Saville le mostró a la banda una serie de imágenes que lo habían emocionado, las fotografías de Michael Bernard Pierre Wolff, y se las dejó para que ellos eligieran, todos señalaron la de la sepultura de Cristo como su favorita para la nueva producción que se llamaría Closer.  
ATROCITY EXHIBITION
Entre fines de 1979 e inicios de 1980 Joy Division sonaba como nunca y Ian demostraba un poder único en el escenario, se apoderaba de él un espíritu especial que “lo ponía en trance y comenzaba a bailar” de manera singular al compás de la música”… se iba a otro mundo” según Bernard Sumner (guitarra y sintetizadores). Los de Manchester dejaron de ser semi-profesionales para convertirse en verdaderos profesionales y tomar la decisión de dejar por completo sus empleos. El ambiente era aparentemente el perfecto para el advenimiento del segundo álbum.
Closer, se grabó entre el 18 y 30 de marzo de 1980, en un mejor estudio  con mayores bondades, el Britannia Row de Londres, todos vivían juntos, Curtis lucía más iluminado que nunca, sus composiciones “brotaban” con naturalidad, ya no existía aquella lucha pasada por completar una canción. La mano del productor  Martin Hannet ya no era tan entrometida, sino eran los músicos los más animados en aportar al sonido del disco con sus bizarras y singulares ideas. “Closer se acercó al sonido que yo quería” sentenciaría Sumner. Pero algunas cosas perturbaban el alma de Curtis y de las que solo su amante belga, Annik Honoré, y Bernard pudieron darse cuenta. El compositor experimentaba una “terrible sensación de claustrofobia”, sus líricas eran autodestructivas, “estaba en medio de un remolino que se ahogaba y era atraído por ese remolino”  confesaría el guitarrista, “estaba muy cansado, callado, cantaba dando la espalda y ponía su mano en su cabeza o en sus ojos. Les daba la espalda a los demás solo para estar dentro de sí mismo”, todas estas conductas extrañas se las hizo saber la belga a Tony Wilson, pero éste lo tomó como una mera pose artística. 
Tras una descompensación en el estado de salud de Curtis a raíz de su epilepsia, Tony Wilson decidió que la banda debería cumplir con un concierto pactado, reemplazándolo  por Alan Henpsall de Crispy Ambulance, para que ambos se turnaran, esto no le gustó al público y se generó una batalla campal en el local, Ian sintió que ya no podía entregar todo de sí a la banda. Aquella noche la esposa de Wilson, le sugirió llevar a Curtis a su casa de campo para que goce de un ambiente tranquilo y reposado. Entre el 16 y 17 de mayo de 1980, Ian regresó a la casa de sus padres, y le comunicó a Bernard que iría a ver  a su esposa Deborah, a quien le pidió detuviera el divorcio pero ésta no quiso, argumentando que él cambiaría de opinión al día siguiente -pues además de su epilepsia, se cree que Ian Curtis también era bipolar- entonces la mujer deja la casa a insistencia de Curtis, quien en medio de su soledad mira una película de Werner Herzog sobre un músico alemán que va a América donde le abruma la alienación cultural hasta llegar al suicidio, se pone a escuchar una y otra vez The Idiot de Iggy Pop, escribe una nota para Deborah y decide ir a la cocina para ahorcarse, su esposa lo encontraría colgado.
CLOSER
Es un disco de capas sonoras más etéreas y experimentales que su antecesor, introduciéndose con mayor plenitud el empleo de sintetizadores y cajas de ritmos, la idea de la banda no era crear una continuación de Unknown Pleasures sino un mejor álbum,  acorde a sus circunstancias y posibilidades.  
“Atrocity Exhibition” es Curtis describiéndose como la “vedette” al que todos disfrutan y consumen observándolo como de contorsiona para ellos, trasladándose a otra dimensión en medio de un enajenado fondo musical producto de sus retorcidas, lacerantes y desquiciadas guitarras, acompañas por los golpes secos y espaciales de tambores.
Ian Curtis había quedado impactado y entusiasmado por el trabajo de Kraftwerk, lo había señalado como la música del futuro a sus compañeros, y en “Isolation” se deja sentir esa influencia, donde en medio de un adictivo y dancístico bajo, transitan hipnóticos ritmos sintéticos y en medio la voz de Curtis pareciera extraída de ultratumba. En “Passover” acompaña a la desganada voz de Ian, una monótona percusión y densas guitarras, y éstas adquirirán siniestros matices en la pesadísima “Colony”, al compás de una batería marcial y un Curtis fantasmagórico y desesperanzado. “A Means To An End” pondrá fin al primer acto, cuya poderosa base rítmica de bajo y batería quedaría de legado para futuras obras del post-punk, dark y new wave, compacta marcha que irá aminorando la velocidad hasta llegar a su fin.
Los sombríos punteos de bajo y envolventes percusiones  de la oscurísima “Heart And Soul” abren la segunda parte de la obra, donde se yuxtaponen lacerantes guitarras, fantasmales sintetizadores y la narcótica voz de Curtis, convirtiéndose en todo un viaje nocturno por en medio de las tinieblas. “Twenty Four Hours” y sus alucinógenas sonoridades donde su línea de bajo nos llevará al inframundo, con un Ian Curtis dejándose sentir falto de esperanza, resignado, y ese ambiente fatalista se apoderada en mayor escala en “The Eternal”, donde sus teclados, sintetizadores y demás instrumentos parecieran recrear la marcha fúnebre que Curtis emprendería meses después, su reposada y desolada música paradójicamente resulta hermosa. Finalmente en “Decades” merced a sus grisáceos sintetizadores, apagados beats y etéreas percusiones, nos ambientan sensaciones de angustia, donde la voz de Curtis luce cansina y derrotada. El final estaba anunciado.

Closer  puso musicalmente hace 35 años, iniciando los 80s, la vanguardia a esa década, señalando el camino a seguir con un disco plagado por un clima de angustia, desolación y contundente tristeza, de confrontación de uno mismo con sus propios infiernos, de aquellos que no son cómodos sacarlos a luz. El periodista Simon Reynolds en su libro Postpunk, concluiría sobre el álbum, “es como estar dentro de la cabeza de Curtis, sintiendo el terrible arrastre arremolinado de la depresión terminal”.  

viernes, 24 de julio de 2015

EL CEREBRO DE GREGORIO SAMSA: MUTACIÓN PSICODÉLICA

CONOCIENDO LA MENTE DE GREGORIO SAMSA
"Me sorprendió lo fantástico de La Metamorfosis pues resulta inconcebible, irreal y absurdo que la vida común y normal de un individuo, y su aspecto físico, de un día para otro muten a tal punto de ser rechazado y aislado por sus parientes cercanos"  son las razones que argumenta Jhordan Miguel Jurado, líder del proyecto experimental, El Cerebro de Gregorio Samsa, del porqué del nombre de la banda.
Mutando sonoridades psicodélicas desde la incontrastable ciudad de Huancayo, Jurado también nos hace referencia que otra razón para la elección del personaje de la obra literaria para abanderar su propuesta musical, "es la descripción  de un mundo alienado y en soledad, donde vives para trabajar, uno vive y muere en este ejercicio, y es este mismo el que genera la individualización y las ansias del mito del progreso, el desarrollo económico, industrial y material. Que en el tiempo en que se escribe el relato iba desarrollándose y hoy es muy visible", el socio de Jurado en su visión sónica es el baterista Joel Riofrano, a quien conoció en el 2011 cuando tocaban en una desaparecida banda y la afinidad hacia el progresivo les dejó la intención de iniciar un nuevo proyecto.
El alucinante "Himno a la Serpiente Resplandeciente"
A inicios del 2013 lanzan sus primeros registros, todavía algo inconexos pero ofreciéndonos atractivos bosquejos de las ideas sonoras del dúo, que van del single "La extinción de los cóndores", ruidoso y corrosivo, el acto de tres partes "Apu Kuntur", exponiendo delirante fusión electrónica contrastando con el debut y las ideas primarias de los músicos, y que todavía se alejarán más con la espacial "Apu Qun Tiqsi Wiraqucha Pachayachachiq", donde electrónica, ambient y progresivo conviven en armonía a través de sus tres episodios. Sin embargo en agosto de ese año, "Himno a la Serpiente Resplandeciente" significa un retorno a las guitarras, presentándonos una propuesta más sólida, teniendo en su colofón "Debacle", el momento cumbre del Ep, donde   borrascosas guitarras se cruzan con el sampleo del "Canto coral a Túpac Amarú II" de Alejandro Romualdo Valle, logrando un alucinante cierre. Sobre esta serie de trabajos experimentales Jurado manifiesta: "Para mí la  banda anda en lo experimental y la libertad del sonido. Sobre influencias, el rock pesado de los 70, el progre, 90's. Creo que ya no es un género ni una banda, sino la música en conjunto" .   
¿ME PERCIBES ANIMAL?
Es el título del reciente disco del dúo, que salió de manera virtual en enero del 2014 y en físico en septiembre de ese mismo año, a través de Necio Records. En agosto del 2013 ya se tenían los temas listos y se grabaron. Una atmósfera tempestuosa es la que nos recibe en "Ya va a venir el día, ponte el alma" donde a lo largo de sus trece minutos de duración se irán sucediéndose sonoridades noise, post-rock, progresivas y hasta vernaculares. Tema que sin duda resume la idea de los músicos de ir mutando sonidos y explorando con diversos estilos psicodélicos sin reparos ni miramientos. En "Transido" pueden ir sin titubear de la retorcida psicodelia al post-rock conduciéndonos a climas angustiantes. Los atmosféricos teclados primarios de "La muerte ha estado alegre y ha cantado su hueso"  dan lugar a densas capas de guitarra, que irán confluyendo con cíclicos punteos de bajo y volátiles sonidos que anclarán finalmente hacia parajes más reposados y que se prolongarán en la pieza final, "Extinción o  el canto cordial de las distancias", cuyas sonoridades soporíferas encuentran cercanía con el shoegaze, pero en donde también transitarán ruinosas guitarras.
Cuando afirmamos que los huancaínos desarrollan psicodelia, nos referíamos a su capacidad de conducirnos a través de su música por territorios dominados por el delirio y la alucinación, a pesar distar mucho de su plan primigenio de hacer progresivo. Por ahora los músicos están armando el material que formará parte de su próximo disco con bastantes probabilidades de ser lanzado el siguiente año, que esperamos prosiga por la senda de la experimentación y proveyendo sugestivos sonidos para el cerebro.


Escucha los otros trabajos del CEREBRO DE GREGORIO SAMSA




jueves, 23 de julio de 2015

ECHO & THE BUNNYMEN: 35 AÑOS DE CROCODILES

CROCODILES
ECHO & THE BUNNYMEN
KOROVA (1980)
Tuve la oportunidad de verlos dos veces en vivo, la última, el pasado mes de noviembre en Lima, promocionando su nuevo material pero sin duda la primera década de los 80s fue la época del esplendor creativo de Echo & The Bunnymen, y su álbum debut Crocodiles, lanzado el 18 de julio de 1980, significó el punto de partida para una seguidilla de obras maestras de la música contemporánea, Heaven Up Here (1982), Porcupine (1983), y Ocean Rain (1984). 
El antecedente más remoto de los bunnymen fue The Crucial Three, una pseudo-banda conformada por Ian McCulloch, Julian Cope (después fundador de Teardrop Explodes) y Pete Wylie, líder de Wah!, grabando solo un par de canciones y nunca presentándose en vivo. Es así que la historia de los "hombres conejo" y su LP estreno empieza en 1978, cuando Ian McCulloch (5/5/59) conoce al cheff de cocina y guitarrista Will Sergeant (12/4/58) y ambos empiezan a ensayar acompañados de una caja de ritmos, que la llamarían "Echo" para luego unírseles el bajista Less Pattinson (18/4/58), amigo de la escuela de Will, grabando algunos demos, siendo su primera presentación oficial el miércoles 15 de noviembre de 1978 en el Eric’s Club en Mathew Street de su natal Liverpool, Inglaterra -un club punk donde desfilaban las “estrellas” del futuro- teloneando a los Teardrop Explodes, de Julian Cope, fungiendo su caja de ritmo como baterista. Unos nerviosos Bunnymen, con un Ian de cabello multicolor emulando a su ídolo David Bowie, tocarían ante unas 30 personas por casi 15 minutos.
15/11/1978 el debut de Echo & The bunnyen en el Eric's Club de Londres
Bill Drummond de Big In Japan (años después The KLF) crearía el sello ZOO, y lanzaría justo cuando Ian cumple los 20 años, el primer single de la banda “Pictures On My Wall”/Read It In Books”. Esta producción les serviría para firmar por el sello Korova en diciembre de 1979. En 1980 llegaría un baterista de carne y huesos, Pete De Freitas (2/8/61) natural de Puerto España, Trinidad y Tobago, quien dejaría deslumbrado a los otros integrantes de la banda tras una audición. Una vez en Korova, se lanzó el single “Rescue”, producido por Ian Brudie (The Lightning Seed) otra vez en el onomástico de McCulloch. En mayo de 1980 conocen al fotógrafo Anton Corbijn, quien les ayudó a definir su look (que en sus inicios era de tendencia militarizada -cercana al film Apocalypse Now- e hizo que sus seguidores imitarán su vestimenta) y más adelante dirigiría algunos videoclips del cuarteto como “Seven Seas” y “Bring On The Dancing Horses”.
La banda en virtud a sus generosos directos y buenos comentarios de la crítica, iría ganando adeptos y también notoriedad, gracias a las polémicas declaraciones de su vocalista, quien por esa razón llegaría a ser conocido como “Mac La boca”.
CROCODILES 
Less, Ian y Will aún sin Pete
Grabado en tres semanas en los estudios Rockfield de Gales, producido por Ian Broudie y The Chamelons (el alias usado por la dupla Bill Drumnond y David Balfe), Crocodiles colocó el sombrío punto de partida, de la obra de los bunnymen. 
Esta primera obra de la banda va desde los intensos y enrarecidos crescendos de “Going Up” introduciéndonos por sus hipnóticos parajes, impregnándose en medio de sus nebulosas atmósferas, las espectrales voces de McCulloch. La nostálgica "Stars Are Stars" es melódico pop combinándose con psicodelia, mientras que "Pride" posee arrebatos de soniridad "setentera" y exhibe las primeras experimentaciones de la banda con sonidos exóticos, como sus pinceladas de guitarra arabesca y percusiones tribales. La fantasmal voz de Ian, el pegadizo "Keymon", teniendo como fondo una siniestra guitarra, son adictivos en "Monkeys", casi sin respirar prosigue esa frenética marcha rítmica de bajo y batería, concebida por la endiosada sociedad Pattison-DeFreitas en "Crocodiles", tema que da titulo al disco, para luego yuxtaponerse los guitarrazos rocanroleros de Sergeant y McCulloch.  
El pop clásico de "Rescue" es más que cautivador, imposible no contagiarse del "...Is this a blues I'm singing?..." .La genial y ascendente "Villiers Terrace" cimentada sobre los mágicos teclados de Balfe, suena realmente majestuosa. Los fantasmales climas sonoros de “Picture On My Wall”,  la tensa “All That Jazz”,   hasta las tenebrosas y macabras atmósferas de “Happy Death Men” son otros puntales del disco debut. El sonido del álbum es contundente a pesar de su minimalismo, exhibiendo a un precoz McCulloch imponiendo con autoridad su voz de barítono y a un Sergeant de impresionante firmeza con la guitarra.
Dos décadas después de su lanzamiento Ian McCulloch declararía sobre el álbum, "existía una verdadera primavera. la guitarra de Will podía arrancarte la cabeza. Las líricas trataban de nosotros creciendo. La gente siempre decía que en el LP parecíamos drogándonos. Pienso que reflejaba a los tres rockeando en esos días", efectivamente la fuerza que Pete DeFreitas le imprimía a su batería era extraordinaria, así como su asociación rítmica con el bajo de Less Pattison, las experimentaciones de Will con su guitarra de lo más delirantes y la épica voz de McCulloch alcanzaban niveles sobresalientes. Crocodiles resultó la combinación ideal entre el fatalismo y el optimismo, el inicio del divino sonido bunnymen que treinta y cinco años después continua siendo un deleite  a los oídos. 

"The pictures on my wall/Read it in books"-el primer single

"Rescue"- el segundo single